martes, 6 de septiembre de 2016

Una mirada a la música

Por Johnny Arrendel
Tomar una canción, preferiblemente balada y de temática romántica, es una salida recurrente para crear la plataforma de arranque de un nuevo exponente o grupo musical.
Parece ser que esta es la primera táctica que recomiendan los “estrategas” que siempre pululan alrededor de estos proyectos, que abarcan también los intentos de retorno de figuras desaparecidas en combate.
Con el boom de la salsa de producción local, las adaptaciones de baladas y de viejos boleros se constituyen en la principal divisa que caracteriza lo que suena en las radio y discotecas y se cuelga en los sites de internet y se coloca al acceso de las redes sociales.
Pero sucede que en la mayoría de ocasiones los arreglistas que trabajan para estos salseros criollos no toman riesgos, sus orquestaciones son sumamente convencionales, en verdad lo que hacen montarse sobre la estructura y melodía de la pieza original.
Igualmente, los cantantes, son simplemente eso: vocalistas, y no hacen esfuerzos para interpretar la canción más allá de las directrices de la voz guía; o peor aún, carecen de condiciones para lucirse.
El éxito potencial de una adaptación de un tema romántico a los ritmos tropicales comienza por la selección ya que hay piezas de boleros y baladas cuyas letras realmente no encajan dentro de las modalidades de expresión de esta época.
Luego, está el difícil punto de analizar las posibilidades reales de un cantante para explotar en un producto nuevo un tema que previamente ha sido interpretado por otro artista, lo que resulta crucial para un productor antes de tomarse semejante riesgo.
No obstante, si analizamos la época de oro del merengue, e incluso, muncho antes, cuando reinaban las orquestas tradicionales, se produjeron adaptaciones que podríamos llamar genéricas, donde el cantante de turno no necesariamente lleva la carga principal.
Es el caso de “Jardinera”, composición importada desde Brasil y considerada una de las primeras adaptaciones al merengue, grabada primeramente en el ritmo vernáculo por Joseito Mateo, si no me equivoco, pero que también interpretan con pericia otros cantantes de ayer y hoy.
En los 80s, los arreglistas de más relevancia en la época: Dioni Fernández, Bonny Cepeda, Bertico Sosa, Ramón Orlando, Manuel Tejada, entre otros, también orquestaron temas que fueron éxitos y que tenían la posibilidad de ser interpretados por distintos cantantes con similar aceptación del público.
En efecto, en esos años, era usual la rotación de músicos y sobre todo vocalistas y coristas que aceptaban ofertas de grupos rivales de aquellos en los que militaban, e incluso, donde tuvieron asignado gran parte del repertorio.
La banda más emblemática en estos menesteres fue El Equipo de Dioni Fernández, conocida como “La Escuelita”, por su capacidad de formar figuras del canto merenguero, pero igual pasaba con las de Wilfrido Vargas, Johnny Ventura, Bonny, Fernando Villalona, en fin, todas.
Empero, de vez en cuando, un productor musical de los que sustentaron la era grande del merengue detectaba que tenía en sus manos un potencial “tablazo”, es decir, la posibilidad de crear un superéxito, o al menos, realizar un producto de gran calidad que ayudara elevar la imagen de su figura o agrupación.
Para lograr ese impacto, el arreglo tenía que estar revestido de dignidad, que no luciera un calco, mientras que el cantante tenía que transmitir al oyente la sensación de que su interpretación igualaba o superaba al original y sobretodo que aportaba y enriquecía para justificar esa realización.
Fernando Villalona pudo romper en algo esa premisa, cuando tomó El Quijote, del repertorio de Julio Iglesias, y simplemente le adaptó la base rítmica en la que predomina güira y tambora al arreglo original dominado por violines y trompetas.
Recordemos que Villalona es considerado el cantante que llevó al merengue el “feeling” o sentimiento propios de baladista y boleristas, en lugar del canto atiplado usual hasta entonces.
Observemos, sin embargo, que Juanchy Vásquez El Galeno, muerto trágicamente hace años, tuvo el mérito indiscutible de hacer una mejor interpretación que Villalona de Penélope, la creación del cantautor catalán Joan Manuel Serrat.
Y hablando de Serrat, el arreglo de Richie Ray en bolero y la vocalización de Bobby Cruz de Señora, su emblemática canción, resultó claramente superior en la versión de los boricuas.
Alex Bueno, con la orquestación de Manuel Tejada, interpretó adaptaciones que se han quedado para siempre de baladas que a su vez fueron éxitos trascedentes en el mundo hispano: Y Como es El y Me Va, Me Va, entre muchos otros casos en que podemos destacar al Ruiseñor de la Sierra.
El Camionero es una pieza agradable de escuchar en voz de su creador Roberto Carlos, pero también con El Tártaro Frankie Ruiz, un verdadero portento de las adaptaciones a salsa, pero igual está  bien en merengue en voz de Ray Polanco.
Dentro de las adaptaciones más formidables de baladas al merengue tenemos la realizada por Los Nietos del Rey, en voz de José Octavio, de uno de los mayores éxitos del inmenso y recién fenecido mexicano Juan Gabriel, “Debo Hacerlo”, que dejó pálida la versión también merenguera de Ruby Pérez.
La orquesta de July Mateo tuvo cantantes excelentes, como Nandy Rojas, interprete de “Oye”; pero también estuvo Chiqui, quien grabó con mucho dominio la adaptación de “Toda la Vida”, originalmente grabada por Emmanuel.
Recordemos también el enorme acierto que tuvieron los manejadores de Sergio Vargas, entonces al frente de Los Hijos del Rey, al seleccionar “La Quiero a Morir”, del francés Francis Cabrel, mismo que la adaptara al español, y que luego cediera al gran Raphael, mientras que Manuel Tejada realizó el magnífico arreglo en merengue.
Sin dejar de citar el momento en que arreglista, músicos y el vocalista Peter Cruz estuvieron bendecidos y legaron una pieza merenguera extraordinaria que se insertó para siempre en el gusto popular, como es “Cometa Blanca”, compuesta e interpretada originalmente por Chiquetete.
Un reto muy arriesgado lo asumió el Maestro Félix de Rosario, cuando emprendió la tarea de versionar al merengue la significativa composición “Yo Renaceré”, conocida en principio nada menos que en voz del excepcional vocalista José Luis Rodriguez.
Felipe Jorge exhibe en esa grabación una capacidad de inflexiones, manejar los tonos altos y bajos y frasear, sencillamente fuera de serie.
El arreglo de Félix del Rosario, quien a sus consabidas y cultivadas condiciones naturales para la música, le dio el valor agregado de graduarse en el Conservatorio Nacional en la rama de Armonía, es realmente digno de apreciar.
Luego está la destreza de los músicos del El Grupo Félix al ejecutar esa pieza, encabezados por el propio Maestro y el gran Igmenio Chávez, en la trompeta pocket.
Recientemente el Grupo Sorpresa, que prepara su debut para el mercado dominicano grabó este tema y toma como base de inspiración la adaptación realizada por el Grupo Félix.
A mi entender, el compromiso fue demasiado alto, y creo que deberían promover otra pieza en vista de que en términos de calidad del arreglo y de la interpretación veo estar versión muy distante de las anteriores de El Puma y de Felipe Jorge.


4 comentarios:

  1. Atrapaaaaadoooos en los ocheeentaaaaaass

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  2. Creo que los reglamentos deben de ser re-evaluados; El compositor deberia de tener la ultima palabra para la grabacion de su tema. Digase que por ejemplo el escribe y canta su tema, si otro artista quiere grabarlo y difundirlo debe de tener el permiso del autor y no como es ahora que el artista lo graba y solo debe de dar los creditos al autor. Esta mal que Marco Antonio Solis (por decir uno) lanze una balada en Mexico hoy y piensa venir a Dominicana a promocionarlo en octubre y cuando llega ya Michel El Buenon lo tiene grabado y sonando desde hace rato. Eso esta mal; al artista debe de ser cuestionado o al menos que exista un reglamento que le ponga tiempo (por Ej: no se requiere permiso del artista despues de 20 anos del tema haber sido lanzado o publicado)..

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  3. La adaptación al que mas le conviene es al que la canta originalmente, porque cuando viene de promoción o a un Show, queda sorprendido con el publico cantando a coro cada unas de sus canciones, que mas promoción que esa y Grati!!

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