domingo, 25 de enero de 2026
Organizaciones políticas recibirán casi RD$4 millones de la JCE sin haber ido a elecciones
La nueva distribución beneficiará a cinco movimientos que pasarán de recibir 32,976 en 2025 a 3,927,272 pesos en 2026
Como resultado de la nueva distribución del financiamiento público a partidos, agrupaciones y movimientos políticos establecida por la Junta Central Electoral (JCE), organizaciones con pocos votos o que ni siquiera participaron en las elecciones de 2024, recibirán casi 4,000,000 de pesos este año.
Esto ocurre tras una sentencia emitida en 2025 por el Tribunal Superior Electoral (TSE), que ordenó modificar los criterios para distribuir los recursos públicos entre todas las entidades políticas con personería jurídica, y en consecuencia, cinco movimientos pasarán de recibir 32,976 pesos en 2025 a 3,927,272 pesos en 2026.
Estos movimientos locales obtuvieron entre 156 y 1,902 votos válidos en las elecciones municipales del 18 de febrero de 2024. A continuación, se detalla su área geográfica y la cantidad de votos obtenidos en el último proceso electoral en el que participaron:
- Movimiento Independiente Unidad y Progreso (MIUP): 1,902 votos – Puñal, Santiago
- Movimiento Comunitario Político Nosotros Pa´ Cuando (Mcnpc): 767 votos – Los Alcarrizos, Santo Domingo
- Movimiento Político Águila (MA): 731 votos – Baní, Peravia
- Movimiento Humanista Independiente (MHI): 380 votos – Bisonó (Navarrete), Santiago
- Movimiento Cívico Cabrereño (MCC): 156 votos – Cabrera, María Trinidad Sánchez
Organizaciones sin participación electoral
Otros dos movimientos recibirán los mismos fondos sin haber participado en las elecciones municipales de 2024: el Movimiento Confraternidad Dominicana (CCD) y el Movimiento Independiente del Municipio de Consuelo (Minco).
Una revisión en diferentes plataformas digitales revela que estas organizaciones carecen de presencia activa en internet. En el caso del CCD, sus cuentas están inactivas desde julio de 2020, y se identificaban como aliados del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Por otro lado, el Minco no presenta una identidad clara en medios digitales. De hecho, su acrónimo podría estar siendo utilizado por otra entidad.El único rastro relacionado corresponde al Movimiento de Integración Comunitaria Organizado, que pasó de identificarse como MICO en marzo de 2024 a MINCO en noviembre de 2025.
La redistribución también benefició al partido Camino Nuevo (CN), que por primera vez accederá a fondos públicos. Aunque fue reconocido por la JCE en marzo de 2024, este no participó en los comicios de ese año por su reciente oficialización.
A diferencia de los anteriormente mencionados, CN cuenta con presencia digital, cobertura en medios nacionales y comunidades activas en redes sociales, lo que evidencia sus operaciones en varias localidades del país.
Cambio en el esquema de distribución
A partir de la sentencia 10/2025 del TSE, el criterio para la asignación de fondos se basa en la suma total de los votos obtenidos en todas las boletas, en lugar del nivel de elección donde la organización haya alcanzado mayor porcentaje.
Con esta reforma, los partidos que obtuvieron menos del 1 % de los votos en las elecciones nacionales recibirán un monto uniforme de 3,927,272 pesos, sin importar el número exacto de sufragios.
Durante 2026, la JCE distribuirá 1,620 millones de pesos entre los partidos, agrupaciones y movimientos con personería jurídica, lo que representa un aumento de 120 millones respecto al monto asignado en 2025. Este cambio se autorizó mediante la resolución 01-2026 del órgano.
Los partidos mayoritarios (con más del 5 % de los votos) recibirán el 80 % del total de los recursos, equivalente a 432,000,000 de pesos para cada uno. Estos son el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Fuerza del Pueblo (FP) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Cinco partidos que obtuvieron entre el 1 % y el 5 % recibirán 38,880,000 pesos, mientras que el resto de las organizaciones minoritarias (26) —que no alcanzaron el 1 % de los votos— recibirán 3,927,272 pesos por igual.
Diferencias entre partidos, agrupaciones y movimientos políticos
De acuerdo con la Ley 33-18, las diferencias entre partidos, agrupaciones y movimientos políticos son las siguientes:
- Partidos políticos: asociaciones organizadas con alcance nacional, con derecho a presentar candidaturas en todos los niveles de elección y en todas las demarcaciones, incluyendo el exterior.
- Agrupaciones políticas: tienen alcance local a nivel provincial, municipal o del Distrito Nacional. Pueden presentar candidaturas municipales y congresuales dentro de su ámbito de acción.
- Movimientos políticos: su alcance es municipal, incluyendo distritos municipales y el Distrito Nacional. Solo pueden presentar candidaturas dentro del municipio correspondiente.
sábado, 24 de enero de 2026
viernes, 23 de enero de 2026
Caracas, Venezuela, 3 de enero de 2026. La Operación Resolución
Absoluta se completa con éxito y Nicolás Maduro junto con su esposa son trasladados a un centro penitenciario de Nueva York. ¿El elemento decisivo? La tecnología.Desde que se perpetrara dicha operación, han sido numerosos los análisis que se han llevado a cabo sobre el plan de acción que se siguió, pero hay que fijarse especialmente en una de las claves: la operación cibernética que logró desactivar la defensa aérea de la capital venezolana y bloquear su suministro eléctrico, dejando la ciudad a oscuras para facilitar la entrada de aviones, helicópteros y drones del ejército de Estados Unidos..
Caracas, Venezuela, 3 de enero de 2026. La Operación Resolución Absoluta se completa con éxito y Nicolás Maduro junto con su esposa son trasladados a un centro penitenciario de Nueva York. ¿El elemento decisivo? La tecnología.
Desde que se perpetrara dicha operación, han sido numerosos los análisis que se han llevado a cabo sobre el plan de acción que se siguió, pero hay que fijarse especialmente en una de las claves: la operación cibernética que logró desactivar la defensa aérea de la capital venezolana y bloquear su suministro eléctrico, dejando la ciudad a oscuras para facilitar la entrada de aviones, helicópteros y drones del ejército de Estados Unidos.
Este hecho ha dejado en evidencia que contar con un sistema de defensa cibernética robusto no es una opción, sino una obligación, y que la guerra moderna cuenta con armas y campos de batalla invisibles y cada vez más peligrosos.
Sistemas de misiles paralizados, aviones de guerra electrónica (EW) que emiten señales de interferencia (como los EA-18G Growler de Estados Unidos) que no solo ciegan radares, sino que son capaces de crear blancos falsos o manipular datos de sensores, son solo algunos ejemplos de lo que el uso de la tecnología de guerra electrónica puede conllevar.
Esta nueva modalidad de combate se ha convertido en un pilar esencial de cualquier fuerza armada contemporánea.El control del espectro electromagnético se ha convertido en una condición indispensable para alcanzar y mantener la superioridad operativa.
Sin ese control, como hemos comprobado en el ejemplo de la captura de Maduro en Venezuela, el mando se diluye y las comunicaciones se vuelven vulnerables o directamente desaparecen, lo que sitúa a esta capacidad en el núcleo de las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas.
En el escenario de combate actual, carecer de un sistema propio de guerra electrónica, plenamente operativo y tecnológicamente actualizado, equivale en la práctica a renunciar a desplegar y emplear tropas con eficacia.
La madrugada del 3 de enero marca un punto de inflexión en la geopolítica actual y lanza la pregunta de qué arquitectura militar está realmente preparada para resistir un escenario similar. El colapso del entramado defensivo venezolano no fue consecuencia de un fallo humano, sino del desfase entre generaciones tecnológicas.
Una brecha que puede explicarse a partir de tres elementos decisivos: la capacidad furtiva de los aviones de combate frente a los sistemas de detección tradicionales, la anulación de los radares mediante medios de guerra electrónica y el impacto —tanto operativo como estratégico— de las operaciones en el ciberespacio.
Sin ese control, como hemos comprobado en el ejemplo de la captura de Maduro en Venezuela, el mando se diluye y las comunicaciones se vuelven vulnerables o directamente desaparecen, lo que sitúa a esta capacidad en el núcleo de las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas.
En el escenario de combate actual, carecer de un sistema propio de guerra electrónica, plenamente operativo y tecnológicamente actualizado, equivale en la práctica a renunciar a desplegar y emplear tropas con eficacia.
La madrugada del 3 de enero marca un punto de inflexión en la geopolítica actual y lanza la pregunta de qué arquitectura militar está realmente preparada para resistir un escenario similar. El colapso del entramado defensivo venezolano no fue consecuencia de un fallo humano, sino del desfase entre generaciones tecnológicas.
Una brecha que puede explicarse a partir de tres elementos decisivos: la capacidad furtiva de los aviones de combate frente a los sistemas de detección tradicionales, la anulación de los radares mediante medios de guerra electrónica y el impacto —tanto operativo como estratégico— de las operaciones en el ciberespacio.
Sin ese control, como hemos comprobado en el ejemplo de la captura de Maduro en Venezuela, el mando se diluye y las comunicaciones se vuelven vulnerables o directamente desaparecen, lo que sitúa a esta capacidad en el núcleo de las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas.
En el escenario de combate actual, carecer de un sistema propio de guerra electrónica, plenamente operativo y tecnológicamente actualizado, equivale en la práctica a renunciar a desplegar y emplear tropas con eficacia.
La madrugada del 3 de enero marca un punto de inflexión en la geopolítica actual y lanza la pregunta de qué arquitectura militar está realmente preparada para resistir un escenario similar. El colapso del entramado defensivo venezolano no fue consecuencia de un fallo humano, sino del desfase entre generaciones tecnológicas.
Una brecha que puede explicarse a partir de tres elementos decisivos: la capacidad furtiva de los aviones de combate frente a los sistemas de detección tradicionales, la anulación de los radares mediante medios de guerra electrónica y el impacto —tanto operativo como estratégico— de las operaciones en el ciberespacio.
El colapso del entramado defensivo venezolano no fue consecuencia de un fallo humano, sino del desfase entre generaciones tecnológicas.
En el escenario estratégico actual, la supremacía militar ya no se mide solo en número de efectivos, plataformas o potencia de fuego convencional, sino en la habilidad para fusionar capacidades tecnológicas, gestión de la información y control de los dominios invisibles del conflicto.
Los países que no apuesten de manera continuada por la ciberseguridad, las operaciones electrónicas y el dominio del espectro electromagnético quedarán expuestos a debilidades sistémicas de difícil corrección.
Sin duda, en el contexto global actual, la tecnología ya no es un apoyo adicional, sino la base sobre la que se construyen una defensa eficaz y una capacidad real de disuasión.
Sin esa superioridad tecnológica, cualquier estrategia militar queda expuesta y pierde credibilidad frente a adversarios cada vez más sofisticados. (Alfredo Estirado, es CEO de TRC)
os.
El designado representante especial de la Fuerza de Supresión de Bandas para Haití (GSF, siglas en inglés), Jack Christofides, informó que los primeros contingentes de ese órgano llegarán en el mes de abril al vecino país.
En una nota de prensa se indicó que para el mes de octubre se proyecta el despliegue integral de la Fuerza.
De acuerdo a su declaración, el financiamiento de la misión ha sido aprobado por un período de un año.
En la información compartida por la Presidencia de la República Dominicana también se indicó que Christofides se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores de República Dominicana, Roberto Álvarez, en el marco de los esfuerzos internacionales de apoyo a las autoridades haitianas para la estabilización del vecino país.

Jack Christofides, representante de GSF; Roberto Álvarez, ministro de Relaciones Exteriores y Wellington Bencosme, representante permanente ante las Naciones Unidas.PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA
De igual modo, Christofides agradeció la disposición de cooperación de República Dominicana y anunció su intención de realizar una visita oficial a Santo Domingo para reunirse con las autoridades dominicanas, una vez asuma formalmente sus funciones en Haití.
Mientras que Roberto Álvarez sostuvo también un intercambio con Carlos Ruiz Massieu, representante especial del secretario general de la ONU y jefe de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH, siglas en francés), en el que ambos conversaron sobre la continua cooperación con la República Dominicana, destacando la importancia de la renovación del mandato de la BINUH - que finaliza el próximo 31 de enero - así como los aspectos clave para responder con más efectividad a la situación actual en Haití.
El ministro reafirmó a ambos funcionarios el compromiso del país de seguir colaborando con las evacuaciones médicas del personal de la GSF y otros apoyos logísticos desde el territorio dominicano.
El canciller estuvo acompañado por el embajador Wellington Bencosme, representante permanente ante las Naciones Unidas; la ministra consejera, Isabel Padilla, y el primer secretario, Pablo Rodríguez.(Listin Diario)

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