Crecí en los 50's comiendo el famoso salchichón Cami. Aunque era un producto de consumo popular, se hacía con los mayores estándares de la época, de los tiempos de Trujillo, donde nadie inventaba con la calidad.
El régimen se proyectaba como un gobierno de progreso y desarrollo. Y al margen de las atrocidades que se cometían, obligaba a todos a rendir un adecuado servicio.
La leche la llevaban a la puerta de tu casa, y era tan pura, que manchaba las botellas de la Industrial Lechera.
El desayuno escolar, que recibía en la Escuela Honduras, de María Auxiliadora. Que aunque iba desayunado de mi casa, lo recibía y ofrecía a otros compañeros, que se bebían su botella achocolatada de Trópico, y se comían sus panes con queso Patrón del verdadero. No los quesos de ahora, que tú los tiras a la pared, y rebotan, como si fueran de goma.
Los zapatos de la Fadoc eran inrrompibles. El que tenía zapatos Fadoc, cuando crecía no les servían. Y si se dañaba una suela, estaban los zapateros que te la cambiaban por una nueva.
Y estaban los "ateso bastidores", que arreglaban los bastidores de las camas de antes, y que desaparecieron, desde que se inventaron el box spring.
También desaparecieron los "amoladores", desde que se inventaron los cuchillos de "acero inoxidables".
Los que brillaban las "pailas", y las ponían "nuevecitas'...
Los que daban "cangrejitos por botones". Tú le dabas botones de camisas y pantalones, y ellos te daban un cangrejito vivo, para jugar...Son cosas inimaginable en estos tiempos...
Los vendedores de "maní caliente, maní tostao', el que no lo compra es porque está arrancao'....Los vendedores de maní, que salían por las calles a vender su producto, que te lo servían en la mano, y que había siempre que pedirles "la ñapa".
Los vendedores de gofio, de palitos latigosos, y los dulceros que se ponían en las verjas de las escuelas a vender sus biscochos, sirop, los borrahos, a los que siempre les pedíamos los de esquina, porque eran los más grandes...
Los vendedores de frikitaki, una versión muy artesanal, de lo que luego fue el chimichurri, y a lo último el hamburger...
Tengo vivencias, documentadas, no solo de lo artístico, sino de la gastronomía, de lo que viví en el pasado siglo, y en el presente....
Cada vez que escribo mis vivencias me las copian y reproducen sin darme los créditos, como la de la vida nocturna en los 80's.
Por suerte, la verdad es como "el corcho". que siempre flota...












