miércoles, 29 de abril de 2026

 




El fiscal federal del Distrito de Connecticut, David X. Sullivan, anunció que el dominicano José Luís Rodríguez, de 47 años, quien residía ilegalmente en los Estados Unidos, se declaró culpable ante el juez de distrito de los Estados Unidos, Vernon D. Oliver, en Hartford, de los delitos de fraude de pasaporte y robo de identidad.


Según documentos judiciales y declaraciones realizadas en el tribunal, en junio de 2025, una persona que había salido recientemente de prisión (la "víctima") solicitó una tarjeta de identificación de Connecticut en la sucursal de Waterbury del Departamento de Vehículos Motorizados de Connecticut (DMV).


Al procesar la solicitud de la víctima, el DMV determinó que ya existía una licencia de conducir vigente a nombre de la víctima, emitida en 2001 y renovada en varias ocasiones.


Una investigación determinó que Rodríguez, residente de Waterbury, era el titular ilegal de la licencia de conducir y había usurpado la identidad de la víctima. Los investigadores descubrieron que la identidad de la víctima tenía dos perfiles de huellas dactilares diferentes del FBI, y que el Departamento de Policía de Waterbury poseía registros de arresto y fotografías policiales de Rodríguez posando frente a la víctima.


El 5 de marzo de 2020, Rodríguez utilizó el nombre, la fecha de nacimiento y el lugar de nacimiento de la víctima para solicitar un pasaporte estadounidense en Waterbury. Recibió el pasaporte y lo utilizó para viajar y para fines de identificación.


Rodríguez fue arrestado el 30 de diciembre de 2025 en virtud de una denuncia penal federal, después de haber presentado el pasaporte falso al Departamento de Estado de los Estados Unidos y de haberse hecho pasar falsamente por la víctima y por ciudadano estadounidense.


Rodríguez se declaró culpable de un cargo de uso de un pasaporte obtenido mediante una declaración falsa, que conlleva una pena máxima de 10 años de prisión, y de un cargo de robo de identidad agravado, que conlleva una pena de prisión consecutiva obligatoria de dos años. El juez Oliver fijó la fecha de la sentencia para el 27 de julio.


Rodríguez permanece detenido desde su arresto.

Este asunto ha sido investigado por el Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado de los Estados Unidos, con la colaboración del Departamento de Vehículos Motorizados de Connecticut y el Departamento de Policía de Waterbury. El fiscal adjunto Hal Chen está a cargo de la acusación.


PIROU PEREZ



Pirou Pérez presenta su nueva propuesta de jazz, una fusión íntima y sofisticada desde la República Dominicana

La cantautora dominicana Pirou Pérez irrumpe en la escena musical con una propuesta de jazz que destaca por su sensibilidad, elegancia y profundidad interpretativa, apostando por un sonido que honra la tradición del género mientras incorpora matices contemporáneos y caribeños.


En esta nueva producción, Pirou Pérez explora las múltiples facetas del jazz desde una perspectiva íntima, donde su voz se convierte en el hilo conductor de historias cargadas de emoción, sutileza y autenticidad. 


Su interpretación, cálida y envolvente, dialoga con arreglos cuidadosamente elaborados que resaltan la riqueza armónica y la libertad expresiva propia del género.


Con influencias que evocan la esencia del jazz clásico y moderno, la artista logra una propuesta fresca que conecta tanto con los amantes del jazz como con nuevas audiencias, aportando una mirada personal desde la identidad dominicana.


Esta producción representa un paso firme en la consolidación artística de Pirou Pérez, quien continúa posicionándose como una voz distintiva dentro de la escena musical, llevando su propuesta a escenarios que valoran la calidad interpretativa y la profundidad musical.


Pirou Pérez reafirma así su compromiso con una música honesta, elegante y emocional, donde cada interpretación se convierte en una experiencia única. 


Su crecimiento ha continuado; hoy mostrando una confianza, aplomo y presencia que provienen del perfeccionamiento de su arte a lo largo de estos años. En esta ocasión, Pirou lanza su primera producción en el género jazz, y en How High The Moon es acompañada por un sólido trío de guitarra formado por Sebastián Murena (guitarra), Hidekel Martínez (batería) y Marcos Asencio  (bajo).


Su voz se ha enriquecido con el tiempo, haciendo un excelente uso de las letras en la canción inicial "Honeysuckle Rose" y en su interpretación atrevida y rítmica de "I Got Rhythm". 


Pirou demuestra su progreso en su trayectoria musical al seleccionar canciones con tonos, ideas y armonías más complejas. Una interpretación conmovedora de ¨The Shadow of Your Smile¨ de Johnny Mandel la convierte en una hermosa figura vocal que se funde con la guitarra, culminando la canción con un suave desvanecimiento.

¨Lullaby of Birdland¨ arranca con ritmo relajado y acogedor, para luego ser adornada con saltos, giros y scats que la transforman en una fascinante celebración.

 

La introducción a dúo de bajo y voz de ¨How High the Moon¨ es exquisita, con ambos instrumentos flotando suavemente como una brisa antes de que las escobillas de Martínez y la guitarra de Murena la convirtieran en una elegante y fluida interpretación de este gran clásico.


La banda es de primera, sus solos bien pensados, espontáneos, no forzados, la interacción entre el trío liderado por el guitarrista Sebastian Murena hace notar que hay una muy buena química entre ellos; sirviendo de excelente base para los despegues vocales, cantando o escateando de Pirou. Se nota en cada tema un gozo en su canto, una gran complicidad con los músicos. Los arreglos honran a los compositores, así como a las vocalistas y agrupaciones que a través de la historia del jazz han entregado sus versiones.


De principio a fin, ya sea vocalizando introducciones celestiales sin palabras y improvisaciones vocales, o mostrando amplitud vocal y emocional, ritmo, profundidad y terrenalidad en finales frágiles y vulnerables, Pirou respeta y honra a los artistas que la precedieron y esta es su gran decisión de afianzar su paso en la escena del Jazz en la Republica Dominicana. 


Les invito a disfrutar de Pirou - How High The Moon! En todas las plataformas digitales desde el 30 .





De Australia a Oriente Medio: las hermanas dominicanas que llevan el cacao del país al mundo

Las hermanas Jannet y Erika Liriano crearon "Inaru" marca que apuesta por un modelo regenerativo que beneficia a los productores de cacao en República Dominicana

En un mueble en el condado de Queens, Nueva York y entre los recuerdos de una casa paterna en el sur de República Dominicana, comenzó a construirse una idea que hoy cruza continentes: demostrar que el cacao dominicano no solo se exporta, sino que puede transformarse en un producto de clase mundial.

Así nació Inaru, una marca creada por dos hermanas de origen dominicano, Janett y Erika Liriano, que, tras crecer en Estados Unidos, decidieron regresar al país para construir algo más que un negocio: un modelo que revaloriza el campo, el productor y el origen.


Desde pequeñas, crecieron escuchando una misma idea en casa: la República Dominicana es rica. Rica en tierra, en recursos y en potencial. Sus padres, oriundos del Cibao, emigraron en busca de mejores oportunidades para ellas y sus tres hermanas, pero nunca dejaron de hablar de la finca, del cacao, el café y de la posibilidad de volver.


Llegaron a la finca, en un momento familiar difícil, y en medio de ese contexto, entre conversaciones y recorridos por la tierra, la idea volvió a tomar fuerza.

"Ya son dos años de estudio, ¿por qué no ahora?", pensaron.


Días después, el país cerró por la pandemia. Y lo que sería una visita temporal, se convirtió en el punto de partida.

Tras años de estudio del mercado agrícola dominicano, entendieron una realidad clave: el país produce una gran parte del cacao orgánico y premium del mundo, pero casi todo se exporta como materia prima. El valor real se genera fuera.


Chocolate de alto valor

Mientras el cacao dominicano sale del país como grano, en mercados internacionales se transforma en chocolate comercial y de alto valor. Esa desconexión fue el punto de partida.


"Si el cacao es tan valorado, ¿por qué el mercado no reconoce su origen?", se cuestionaron.

La respuesta fue clara: había que crear una marca desde el origen.


"Inaru", nombre que significa mujer, representa no solo a las fundadoras, sino también a la tierra, la fertilidad y la creación. Una conexión con el origen que buscan reflejar en cada etapa del proceso, desde sus empaques hasta los colores pensados para su marca.


El resultado es un producto que apuesta por la pureza: chocolate oscuro, ingredientes orgánicos y perfiles de sabor que varían según la cosecha, como ocurre con el vino.


Típicamente, en los mercados exteriores, una barra de 70 gramos se puede vender entre 8 y 11 dólares, incluso hasta 12 o 15, dependiendo del mercado. También manejan tamaños más pequeños, entre 3 y 5 dólares, lo que en contexto local supera los 300 pesos.


No hay químicos ni nombres imposibles de pronunciar; cuando lo abres hay una historia por dentro. Es un proceso de descubrimiento, porque entienden que primero se aprecia l


Inaru apuesta principalmente por el chocolate oscuro. Menos azúcar, más cacao. No para hacerlo más exclusivo, sino para que se sienta el origen: que cada cosecha tenga matices, que el sabor cambie, que no todo sea uniforme.

"Queremos que la gente entienda que esto no es solo un dulce", dicen.


Que el cacao dominicano no sea un ingrediente anónimo en chocolates extranjeros, sino un protagonista reconocido a nivel mundial.


Pero más allá del sabor, hay un mensaje.


Estrategias internacionales y modelo regenerativo para el cacao dominicano

La marca busca "reeducar el mercado" sobre el origen de lo bueno. Que cuando se piense en chocolate de calidad, se piense en República Dominicana.


Por eso, aunque localmente está a la venta, su estrategia fue internacional desde el inicio. Han llevado su producto a mercados como Corea del Sur, Australia, Medio Oriente y Asia, apostando por consumidores dispuestos a valorar el origen y la calidad.


También están presentes en mercados como Qatar y Arabia Saudita, y han decidido no enfocarse tanto en Europa o Estados Unidos, más allá de la venta de ingredientes, para posicionarse en mercados en crecimiento y con mayor curiosidad por el producto. Actualmente, Australia se ha convertido en uno de sus mercados más fuertes, llevando el cacao dominicano literalmente a uno de los puntos más lejanos.


Desde el inicio, las hermanas entendieron que el verdadero cambio 


debía comenzar en la tierra. Apostaron por un modelo regenerativo que rompe con la dependencia exclusiva del cacao, uno de los principales riesgos para los productores.


"Menos cultivos aumentan el riesgo", explican.


Por eso integraron otros productos como plátanos y guineos entre los árboles de cacao. Estos no solo generan ingresos adicionales mientras el cacao crece, sino que también aportan sombra, nutrientes y equilibrio al suelo.

La meta es clara: que los productores nunca se queden sin ingresos.


Porque, al final, transformar el cacao no es solo convertirlo en chocolate, sino cambiar todo lo que ocurre antes de que llegue a serlo.

 


 



 




 

Y TU, ¿COMO LO TIENES?

 



ME ENCANTAN ESAS FLACAS ASI...



 

 Desconocida ha comentado "LO QUE DICE ANGEL PUELLO"

Lo que comenta Ángel Puello tiene una base real, pero es importante entender qué significa exactamente esa "mayor activación" para no sacar conclusiones equivocadas. 

La afirmación proviene principalmente de un estudio liderado por el neurocirujano y compositor Jesús Martín-Fernández en las Islas Canarias (España), publicado originalmente en 2021. 

Aquí te resumo los puntos clave para que tengas el panorama completo:1. ¿Qué fue lo que se activó más? El estudio utilizó resonancia magnética funcional para observar el cerebro de personas mientras escuchaban reggaetón, música clásica, folclore y electrónica. 

Se descubrió que el reggaetón provocaba una mayor activación en las áreas auditivo-motoras (especialmente en los ganglios basales). 

¿Por qué sucede esto? Debido al ritmo tan marcado y repetitivo del reggaetón (el famoso beat). 

El cerebro, de forma casi involuntaria, se prepara para el movimiento. 

Es como si el cuerpo estuviera "ensayando" el baile antes de empezar a moverse. 2. 

"Más activación" no significa "mejor música"Este es el punto donde suele haber más confusión. 

Que un género active más ciertas zonas del cerebro no significa necesariamente que sea "superior" o que te haga más inteligente. 

Música Clásica: Activa áreas relacionadas con la atención, la memoria y el análisis de estructuras complejas. 

Es una activación más intelectual y reflexiva.Reggaetón: Activa áreas primitivas y motoras. 

Es una respuesta más instintiva y física. 

3. El factor emocionalEl propio Dr. Martín-Fernández ha aclarado en entrevistas que la música es un fenómeno complejo. 

La activación también depende de si la música te gusta o no. Si el reggaetón te genera rechazo, la respuesta de tu cerebro será muy distinta a la de alguien que lo disfruta en una fiesta. En resumen: Es cierto: El reggaetón activa más las áreas del cerebro relacionadas con el movimiento y el procesamiento rítmico comparado con la música clásica. 

El matiz: No es que el cerebro "trabaje mejor", sino que trabaja de forma distinta. Uno te invita a la introspección y el otro te "obliga" a prepararte para bailar.

martes, 28 de abril de 2026

LO QUE DICE ANGEL PUELLO



Un ritmo muchas veces criticado por sus letras, defendido por su fuerza corporal y ahora observado por la ciencia: el reguetón no solo se escucha, también despierta movimiento, predicción y reacción cerebral. 

Por Ángel Puello

Durante años, el reguetón ha sido tratado por muchos como un ritmo menor, simple, repetitivo, callejero y hasta peligroso por el contenido de algunas de sus letras. 


Se le ha acusado de empobrecer el gusto musical, de promover mensajes negativos y de desplazar otros géneros considerados más refinados. 


Pero la ciencia, una vez más, llega para incomodar los prejuicios y obligarnos a mirar con más profundidad lo que muchas veces juzgamos desde la apariencia.


Un estudio publicado en la revista Neuroscience analizó la actividad cerebral de 28 personas sin formación musical mientras escuchaban fragmentos sin voz de música clásica, reguetón, electrónica y folclórica dentro de una resonancia magnética funcional. 


El resultado fue sorprendente: el reguetón produjo mayor actividad en áreas auditivas y también en regiones motoras, especialmente cuando se comparó con la música clásica.


Esto no significa que el reguetón sea “mejor” que Bach, Mozart o Beethoven. Sería absurdo reducir la grandeza de la música clásica a una competencia de activación cerebral. Lo que sí significa es que el reguetón tiene una capacidad muy poderosa para despertar el cuerpo, preparar el movimiento y provocar una respuesta inmediata en el cerebro. La investigación concluyó que, entre los géneros estudiados, el reguetón fue el que más activó la red auditivo-motora.


La explicación más interesante está en la predicción. El cerebro humano vive tratando de anticipar lo que viene. Si puede predecir, se prepara. Si reconoce un patrón, se engancha. El ritmo del reguetón, con su golpe constante, repetitivo y reconocible, le da al cerebro una especie de mapa inmediato: sabe lo que viene, lo espera, lo acompaña y muchas veces lo convierte en movimiento. Por eso una persona puede estar sentada, escuchar unos segundos de dembow y empezar a mover el pie, la cabeza o los hombros casi sin darse cuenta.


Ahí está la fuerza y también la responsabilidad.


Porque una cosa es defender el poder musical del reguetón, y otra muy distinta es defender cualquier letra. 


No se puede negar que muchas canciones del género han caído en vulgaridad, violencia simbólica, cosificación de la mujer o mensajes que no aportan nada positivo a la juventud. Pero tampoco se puede negar que otros exponentes han utilizado ese mismo ritmo para transmitir alegría, superación, identidad, fiesta, barrio, esperanza y orgullo cultural.


El problema no está necesariamente en el ritmo. El problema puede estar en el mensaje que se monta sobre ese ritmo.


Y si ahora sabemos que ese género tiene una potencia especial para activar zonas del cerebro vinculadas al sonido y al movimiento, entonces los artistas, productores, compositores, disqueras y plataformas deben tomarlo más en serio. 


El reguetón no es solo entretenimiento. Es una herramienta de influencia emocional, corporal y cultural. Puede levantar una fiesta, puede unir generaciones, puede mover multitudes, pero también puede normalizar conductas si se usa sin conciencia.


Por eso, desde esta reflexión, como presidente de la fundación "Todo es Posible" hago una invitación directa a los creadores de música urbana en República Dominicana, Puerto Rico, Colombia, América Latina y el mundo: si el reguetón activa tanto el cerebro, activémoslo para bien. Usemos esa fuerza para poner a bailar, sí, pero también para inspirar, educar, elevar, motivar y construir.


El reguetón no está condenado a ser vulgar. El reguetón puede ser alegría, energía, identidad y mensaje. La ciencia acaba de recordarnos algo que la calle ya sabía: ese ritmo tiene poder. 


Ahora falta que quienes lo crean decidan si usarán ese poder para apagar conciencias o para despertarlas.

angelpuello@gmail.com