viernes, 29 de agosto de 2008

UNA EXCUSA PARA VIANCO





Por Fátima Alvarez

No me queda más que pedirte excusas. Mil excusas, decenas de miles, por compartir la especie, el territorio, la nacionalidad y el aire con trogloditas, cavernarios que enhiestan su poder amparados en su fuerza, su arma, o sus relaciones. Te pido excusas Vianco, decenas de ellas, por favorecer el enriquecimiento de empresarios artísticos que se amparan en las dádivas, en la compra solapada de amistades en los medios o en la fuerza.

Excusas, por haber nacido, crecido y vivido aquí, en tierra de nadie, donde la Ley del Talión gobierna con la indiferencia de nuestras autoridades, donde residen periodistas complacientes, petrificados ante la realidad circundante y a la espera de una boleta para el próximo concierto, de una exclusiva, del abultado saludo del empresario o de la entrevista al diplomático que le abrirá las puertas a una visa.

Te pido excusas Vianco, por la indolencia social, por este individualismo galopante cuyo eslogan de batalla es "Don´t worry, be happy", inglés incluido. Por la confusión letal de creer que esa alegría que, dicen, nos caracteriza, debe ser el resultado de mucha despreocupación y falta de ocupación, mucho guacanagarismo y poco análisis y conciencia.

Te pido otra vez excusas Vianco por el sentido de manada, por tanto circo y poco pan, por ser tan cuidadosos de nuestros particulares intereses y sacudirnos con estoicismo el fango social que representa la pobreza física, pero sobre todo la pobreza espiritual y mental.

Excusas para ti, Vianco, por la mudez, por la falta de solidaridad, por entender que "eso solo le pasa a Vianco", por ser parte de una sociedad que perdió hace tiempo sus valores, su sentido de orientación y su orgullo.

Te pido excusas Vianco, por el clientelismo de nuestros gobiernos y por las exigencias clientelistas de nosotros, los gobernados. Por ser parte de ese 50% que pisotea porque está en el poder, o del otro 50 que espera el poder para pisotear.

Mil veces más excusas por la humillación, por el ultraje, por el abuso físico, porque no tomamos en cuenta a tus hijos, a nuestros hijos; por el daño que les inflingimos con esto, porque ya la familia no vale nada, pero sigue pesando mucho.

Pero a pesar de todo, queremos esperanzas, queremos pensar que este es "un caso aislado"; una situación de excepción, un hecho de una sola facturación, para que podamos seguir con alguna ilusión este camino de ciegos, de tontos útiles y de vivos que se hacen los muertos para beneficio propio. ¿O será que, como tú dices, el día más triste llegó? .
FOTOS:
1.-Vianco Martínez
2.-Ilustración

1 comentario:

  1. Cuanto vocabulario desperdiciado en nada.

    Ultraje, abuso fisico?

    Amiga, usted tiene palabras sabias, pero dirigidas al objetivo equivocado.

    Lo que le paso al sr. periodista no fue sino la consecuencia de una mala desicion en el dia a dia de la profesion. Los gajes del oficio, si quiere.

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