lunes, 27 de diciembre de 2010

Siempre que llega un nuevo año la gente se propone cambiar...

  ¿CAMBIAR POR CAMBIAR?    
Por Diego Sosa
Mucho hablamos de los cambios y de la necesidad de no quedarnos estáticos en un mundo versátil.  Sin embargo, el objetivo no es cambiar sólo por cambiar.  Veo personas, familias y empresas, que se embarcan en cambios, simplemente porque el cambio se ha convertido en una moda.
  
El objetivo de cambiar debe ser mejorar algo.  Ya sea algo que está mal, o algo que podemos mejorar.  Cuando algo está mal, los cambios son drásticos, debemos soltar las amarras que nos atan a esa costumbre que consideramos no productiva o destructiva.  Pero cuando sólo queremos mejorar algo que está bien, entonces es el momento de afinar cosas, pero no de saltar del barco que nos llevó a puerto.Me concentraré en la segunda necesidad de cambio, la que es para una mejora de algo que está bien.
  
Veo como empresas que han sido exitosas con un modelo se embarcan en cambiar de barco.  Claro, siempre habrán barcos mayores que nos llaman la atención.  Pero lo malo es cuando llega algún vendedor y nos convence de saltar apresuradamente de nuestro barco que nos ha llevado seguro a puertos maravillosos.
 
 Posiblemente la tripulación del barco maravilloso no sea la más adecuada para el nuevo barco.  Entonces comienzan a entrenarla para ponerla a punto, hasta que llega el momento, todos están perfectos para dar el salto al otro barco... ¿o quizá el salto al vacío?
 
Lo que pasa a continuación es que los resultados no son satisfactorios y los empleados inician una desmotivación por la falta de resultados y la presión de los altos mandos.  Como los resultados no son los esperados, entonces hay que bajar costos y no hay mejor lugar para cortar que... los sueldos de los empleados: «Tenemos que sacrificarnos por el porvenir» se escucha la voz motivadora decir en cada oportunidad (lo malo es que cuando llega el porvenir no les llega a todos).  Se cortan beneficios variables y luego se reduce personal. 
  
En medio del proceso se llama a reuniones para atribuir culpabilidades y se desmotiva más a los que llevaron el barquito anterior a los mejores lugares.  La responsabilidad no es de los que tomaron las grandes decisiones, sino de los que simplemente tienen que ejecutar las decisiones erradas sin las herramientas adecuadas.   Mientras los directivos sólo le dan vuelta a los números para justificarse ante los accionistas y poderles vender una idea de un porvenir grandioso.
 
 La realidad es que cuando decidieron el cambio, no contaron con los clientes.  Si uno cambia todo, tiene que contar que hoy el cliente elige donde ser atendido.  Si hacemos una nueva empresa, tendremos que pensar que el viejo cliente también era parte del viejo barco y en él se sentía bien porque decidió embarcar en ese viejo barquito.  La rentabilidad de una empresa tiene que contar con el tipo de cliente y no con números preciosos que los consultores podemos variar cambiando un número en un programa de computación. 

Cambiar para abandonar lo que nos ha dado resultado es una forma de empezar de nuevo.  Los riesgos son altos... tenemos que saber si los queremos correr.
En lo personal es exactamente lo mismo.  Un gran cambio para mejorar algo que nos ha resultado, es un riesgo que no siempre se toma, porque casi nunca da los mejores resultados.  Si quiere cambiar algo que resulta... trate de modificar el curso, no de dar un giro de 180 grados.  Insisto, si es algo que está bien.  Pero si es algo que va mal, entonces salte lo más rápido posible del barco y comience un cambio no por cambiar, sino por mejorar.

El cambio de año nos motiva a introducir cambios en nuestras vidas, no dude en implementarlo.  Planifique bien cuál es su objetivo y cómo llegará a él.  Tome en cuenta lo más importante, el objetivo de su cambio.  Si quiere más dinero para aumentar su calidad de vida, no podrá, por ejemplo, sacrificar su tiempo con los que ama, porque eso sería disminuir la calidad de vida que quiere aumentar.  No soy de los que cree en que el tiempo no debe ser mucho sino de calidad... creo que el tiempo debe ser mucho y de calidad.  No sabemos cuánto tiempo tenemos con lo que podemos disfrutar, la hora de disfrutarlo es ahora que lo tenemos.  Sí, ahora... es que luchamos mucho para lograr algo, porque lo dejamos de lado para conseguir algo más, que a la larga no nos dará satisfacción porque nos embarcaremos en conseguir alguna otra cosa más. 

Disfrutemos lo que tenemos.  Cada segundo cuenta... nos lo quitan de nuestro saldo y no vuelven a ponerlo.  Definamos cada minuto de nuestra vida como algo especial. 

 
Ing Diego Sosa. escritor, consultor,coach y facilitador de empresas y profesionales a nive
internacional. CEO Mercurio y Consultorías S.A.
     

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