viernes, 21 de enero de 2011

CON LA MUSICA NO HAY QUIEN PUEDA, COMPAI...


La cultura pop: un arma poderosa contra el régimen norcoreano


La cultura pop surcoreana ha superado el férreo control informativo en Corea del Norte, que se las ve ahora con populares telenovelas o música disco, una ventana a otro estilo de vida de la que dan cuentan refugiados y expertos.

Con sus galanes de telenovela y sus grupos pop, la Korean Wave (Ola Coreana), movimiento que arrasa en Asia y es seguido hasta en Latinoamérica, está llegando al régimen estalinista de Kim Jong-il para acercar dos países separados desde el fin de la Guerra de Corea en 1953.

"La gente ya no se cree la propaganda como antes y se cuestiona la idea de que los problemas de Corea del Norte tienen su origen en el enemigo", asegura a Efe Kim Young-il, un refugiado norcoreano que vive en el Sur desde 1996 y que ha fundado la asociación Personas por la Reunificación Exitosa de Corea (PSCORE).

Discretamente, Kim revela que puede contactar casi a diario con Corea del Norte por teléfono, ya que los habitantes cercanos a la frontera con China esconden, jugándose la vida, móviles operados por compañías chinas que les permiten conocer qué sucede tras los muros de su país.

Un gran número de norcoreanos no vive ya ajeno al mundo que les rodea como hace una década, cuando ser descubierto en posesión de películas surcoreanas, una biblia o un receptor de radio no autorizado conllevaba una segura condena a trabajos forzados.

Para Yang Un-chul, experto en Corea del Norte del Instituto Sejong, en el régimen comunista se están produciendo cambios inéditos con "la llegada de más información exterior y experimentos de libre mercado para subsistir".

En su opinión, Kim Jong-il ya no puede cultivar como antes su figura de líder infalible, sobre todo tras la repentina reforma monetaria de 2009 para evitar el comercio con divisa extranjera, que provocó protestas y no consiguió frenar el mercado negro.

No obstante, Yang matiza que los cambios se dan principalmente en ciudades grandes como la capital, Pyongyang, o en las provincias colindantes con China, mientras en las regiones rurales el aislamiento y la fe ciega en el sistema siguen siendo la tónica.

Pero en las urbes y las zonas fronterizas la música y las populares telenovelas surcoreanas se han convertido en objeto de admiración de jóvenes norcoreanos, que imitan a sus artistas favoritos y han obligado al régimen a relajar sus draconianas leyes, según medios con informadores en el Norte

Esto ha hecho que el Ministerio de Defensa surcoreano se esté planteando la posibilidad de utilizar la cultura pop, con sus atractivas actrices y cantantes, como instrumento para desmoralizar a las tropas norcoreanas, según el diario conservador Chosun Ilbo.

El profesor Kim Young-soo, de la universidad surcoreana de Songang, presentó recientemente un novedoso y completo informe sobre las nuevas tendencias en Corea del Norte según los testimonios de 2.000 exiliados norcoreanos que acababan de escapar de su país.

Según la investigación, las jóvenes norcoreanas cada vez gustan más de vestirse con vaqueros ajustados (jean) en sustitución de los vestidos tradicionales o los uniformes, mientras los dramones surcoreanos "se venden como pan caliente".

Series románticas como All in llegan a Corea del Norte en DVD a través de la frontera con China sin muchas complicaciones y se han convertido en una alternativa a la televisión estatal, que monopoliza las pantallas del país con marchas militares, imágenes de Kim Jong-il y noticieros llenos de lenguaje hostil. (Agencias)

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