martes, 6 de diciembre de 2011



EUGENIO
Ya la habíamos contado como anécdota, pero en verdad es una leyenda negra, la que le ocurrió en una ocasión al destacado copista y arreglista musical  dominicano Eugenio Van Der Hors, quien ha hecho trabajos a figuras internacionales de gran relieve.
Andaba con una muchacha de noche, en plan de "janguéo", con la que había salido por primera vez.
Cuando llegó al parque Independencia, hizo un giro hacia el viejo cementerio municipal que le queda en el frente, y dio un frenazo frente a la puerta del camposanto, gritándole a la  muchacha un: !Aquí es que yo vivo!.
Cuando la mujer escuchó eso sufrió un ataque de nervios y comenzó a dar gritos y en un estado de frenesí le arañó toda la cara al pobre Eugenio, a quien no le dio tiempo de explicarle que se trataba de una broma.
La muchacha de verdad creyó  que era un difunto.
Según Radhy Miranda la muchacha salió disparada del carro,  huyendo, mientras Vander se quedó con su cara cortada, por lo que tuvo que recibir una cura con mercurio cromo.
El relajito le salió caro porque pagó con su cara.

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