domingo, 4 de diciembre de 2011

Por Orlando Holguín

3.- Hay unos carajitos que no hay quien los aguante. Su necedad incluso llega a molestar a vecinos, visitas y allegados. La cosa se complica, si el “infiernito” es un “malcriao” y sus padres unos apoyadores de marca mayor. Debería un laboratorio inventarse un producto que se llame: “Quejodin 100 Mg”. Debe ser un producto muy avanzado, que no tumbe al niño, pero que por lo menos lo ameme, cojoyo, también que no tenga efectos secundarios, pero que le quite el fuñir tanto, es decir, que el cicloncito rinda, pero no al cubo.

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