Reinas, Misses y mentiras
Por Orlando Holguín
Sin dudas que la celebración de Miss Universo en nuestro país en el año
1977, y la elección de Mariasela
Álvarez como Miss Mundo 1982, fueron hechos que
despertaron en los dominicanos mayor interés por los eventos de las Misses.
En el
idioma de Shakespeare, “miss” es el tratamiento que se les da a las señoritas o
a una mujer soltera. En el caso nuestro, quizás por cultura, con el término
señorita nos inculcaron que la misma era una dama virgen, que no había sido
penetrada sexualmente y mantenía su himen.
Con el tiempo las cosas se fueron
aclarando y una señorita podría no ser tal, pues en tiempos menos liberales había
féminas que no tenían penetración, pero les habían registrado hasta los
pliegues del más oculto rincón del
palacio del placer.
En fin, por ignorancia, creíamos que para que una dama
participara en estos concursos debía ser señorita y hasta nos preguntábamos
quién verificaba y certificaba que
lo era.
Los concursos de belleza han ido cambiando, tanto que ahora sí que esto
se jodió, pues se está hablando de que los transexuales (personas que se han
cambiado de sexo, mediante la utilización de cirugías y hormonas, en este caso
sería de hombre a mujer) podrán participar en algunos de estos certámenes.
Cuando
vengan las protestas, enseguida ubican a uno como un homofóbico, xenófobo
empedernido, que no entiende al mundo actual, un racista de marca mayor, y cuantas excusas y pendejadas puedan
decir los que defienden estas actitudes y trastornos sexuales.
Antes teníamos el concepto de que una reina de belleza era un ser
especial, una semidiosa entre las demás mujeres, una especie de hada de cuento,
incluso con ciertos rasgos mitológicos.
Las cosas siguen transformándose y esa imagen se ha ido
cayendo, debido a que en todas partes los escándalos con las Misses están a la
orden del día, incluso en sociedades más avanzadas que la nuestra.
Las Misses son
mujeres normales, sólo que la belleza en la mayoría sí que hoy día no lo es,
pues casi todas están atiborradas de plástico, llenas de silicona, de arreglos
estéticos.
Algunas de estas chicas, dispuestas a recurrir a trucos y engaños, algunas
patrocinadas por amantes, viejos verdes, empresarios, políticos, etc., ésas que
dicen querer arreglar el planeta, que toman las palabras niñez y vejez para
hablar de sus zoquetes ideales, esas beldades que apuntan a la humanidad como el
eje central de que, si ellas no son electas reinas, nos hundimos, ya que tienen
respuestas para todos los males que afectan a los terráqueos, repetimos,
algunas mienten descaradamente y públicamente, como la reina criolla que le
dijo, le afirmó y le juró al entrevistador foráneo que no tenía relación
sentimental alguna, que estaba completamente sola y a los tres días ya estaba “muy
bien” casada.
También se habla (hasta ahora son especulaciones) de que en uno de los
más famosos concursos, el dedo índice del dueño del mismo al final podría
decidir quién es la ganadora, y los dominicanos tenemos un mal recuerdo para
pensar que eso podría ocurrir, cuando hace unos tres años a la representante dominicana,
que tenía todas la de ganar, la “siquitrillaron”, para darle el premio a una
desnutrida y peor parada participante, quedando la nuestra como Primera Finalista.
Por estos predios, los escándalos están siempre presentes. Se comenta de premios comprados, de
trampas, de engaños, y nosotros, sabiendo de qué somos capaces para engañar, no
dudamos nada.
Por si algunos lo olvidaron, entre los escándalos que han
ocurrido, recordamos aquel que se desató, hace ya algunos años, cuando una
participante de Santiago, sin ningún miramiento, hizo un destape y enseñó sus senos
(al parecer naturales, pues en ese entonces casi todos los eran), en protesta
por la selección final del jurado.
Además del engaño con la belleza, algunas chicas
quieren llegar más lejos, desean ganar a como dé lugar y ahora vemos como explotó
la bomba de que una ganadora había estado casada. Quién sabe si ésta es la primera vez que ocurre.
Para echarle
más leña al fuego, ahora dice otra participante que ya el premio estaba vendido,
arreglado y negociado. Propicia la pregunta: ¿Cabe duda, en un país donde todo
se compra y todo se vende?
Ojalá un día no ocurra algo peor, como hemos visto
en algunas historias de ficción en la pantalla grande, donde una beldad está
dispuesta a hacer cualquier cosa para ganar la corona.
Mientras tanto, todas estas actitudes (de algunas participantes de aquí
y de allá, pues hay chicas honestas en estos certámenes) que riñen con lo
natural y con lo moral, demuestran que la reina de belleza más linda es la
mujer normal, la que se prepara, la que no espera que un jeque la elija para
colocarle una corona, la que estudia, la que está dispuesta a llevar la más
hermosa corona que una mujer puede mostrar por la pasarela de la vida: la corona
de ser madre.
Poco importan algunas de esas reinas fabricadas, con la cabeza
sólo útil para que les pongan la corona. Y menos importan si para coronarse son
capaces de mentir, de engañar y de coger al mundo de pendejo, con sus prédicas moralistas
y sus manoseados y trasnochados ideales, los cuales al parecer tiene la
duración misma del concurso.


Te la comiste Holguin, que forma mas bella de decir que a una jeva le han dado por el c#$%..."no tenían penetración, pero les habían registrado hasta los pliegues del más oculto rincón del palacio del placer."
ResponderEliminarla noticia de carlina le ha dado la vuueita al mundo,hasta en europa la toy oyendo
ResponderEliminarcuanta plepla escribe este tipo no pega una. zorro cuela tus colaboradores
ResponderEliminarcuanta plepla escribe este tipo no pega una. zorro cuela tus colaboradores
ResponderEliminarPero para Orlando Holguin Amelia Vega no existe o no la conoce?,pues por ningun lado la menciono y ella continuo con el interes del pueblo en esos concursos despues que ella se convirtio en la primera y hasta ahora unica dominicana en ganar el miss universo.
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