jueves, 19 de julio de 2012


Hay que salvar el patrimonio histórico móvil

Por Johnny Arrendel

Es penoso que se generalizara el robo de metales, situación agravada con la impunidad que beneficia a los sustractores de cables que sustentan puentes y el consiguiente peligro para miles de usuarios y residentes en sus cercanías.

Ahora, el periódico El Caribe reporta que decenas de tapas de alcantarillas de calles en la Ciudad Colonial han sido birladas para ser fundidas y exportadas como chatarra.

Se sabe que el robo del mobiliario urbano  viene de lejos, pero lo peor es que muchas de esas tapas, placas, bancos y señales poseen notable valor histórico.

Al formar parte del Patrimonio Cultural del país sería lógico que las autoridades gubernamentales y municipales hubiesen tomado medidas para salvaguardar esos valores.

Esas tapas datan de hace mucho tiempo, como testimonian sus inscripciones en relieve o grabado. Tuvieron que estar en museos, bajo medidas de seguridad estricta, igual que otros elementos históricos que hemos perdido.

En las calles, las autoridades pudieron colocar réplicas de plástico idénticas al original, y no dejar objetos de valor para la identidad dominicana al alcance de rateros.

En cuanto a las tarjas, barreras de seguridad, cables de acero y otras instalaciones, suscribimos lo  ya dicho por Joseph Cáceres, deben estar bajo custodia permanente de soldados,  de esos que ahora solo se dedican a comer “chao”.

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