Hay que salvar el patrimonio histórico móvil
Por Johnny Arrendel
Es penoso que se generalizara el robo de metales,
situación agravada con la impunidad que beneficia a los sustractores de cables
que sustentan puentes y el consiguiente peligro para miles de usuarios y residentes
en sus cercanías.
Ahora, el periódico El Caribe reporta que decenas
de tapas de alcantarillas de calles en la Ciudad Colonial han
sido birladas para ser fundidas y exportadas como chatarra.
Se sabe que el robo del mobiliario urbano viene
de lejos, pero lo peor es que muchas de esas tapas, placas, bancos y
señales poseen notable valor histórico.
Al formar parte del Patrimonio Cultural del país
sería lógico que las autoridades gubernamentales y municipales hubiesen
tomado medidas para salvaguardar esos valores.
Esas tapas datan de hace mucho tiempo, como
testimonian sus inscripciones en relieve o grabado. Tuvieron que
estar en museos, bajo medidas de seguridad estricta, igual que otros elementos
históricos que hemos perdido.
En las calles, las autoridades pudieron colocar
réplicas de plástico idénticas al original, y no dejar objetos de valor
para la identidad dominicana al alcance de rateros.
En cuanto a las tarjas, barreras de seguridad,
cables de acero y otras instalaciones, suscribimos lo ya dicho por Joseph
Cáceres, deben estar bajo custodia permanente de soldados, de esos que
ahora solo se dedican a comer “chao”.

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