sábado, 21 de septiembre de 2013

LECTURAS SABATINAS


Por: Miguel Melenciano


Al parecer la represión política, que consideraban muchos jóvenes se vivía en los años en que gobernó el doctor Joaquín Balaguer, resultó ser la motivación, generadora de inquietud, para que el teatro popular de corte social, contestarío, opositor, viviera sus mejores tiempos.

Luego de la salida del líder reformista -tras 12 años consecutivos de gobierno- en la que el sistema electoral afianzó la democracia, generando cambios y alterabilidad en el sistema político dominicano, se hizo patente la inexistencia del teatro critico-opositor, al punto de su desaparición.

Esta juventud que durante los 12 años de Balaguer participaron y organizaron los  clubes culturales y deportivos, así como las organizaciones estudiantiles, siempre con la intención de defender los derechos libertarios-democráticos al través de ellos, las ideas progresista de la época, hoy son cosa del pasado.

Al igual que la Trinitaria que fundara Juan Pablo Duarte, los clubes deportivos y culturales, así como los movimientos estudiantiles, fueron las instituciones a través de la cual, las organizaciones políticas de ese momento, expresaban sus descontentos con el régimen imperante.

El Teatro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, como expresión cultural jugó un papel muy importante en los cambios políticos y sociales de la época, pues simbolizó ser un centro de producción, creación y experimentación teatral y un elemento activo en el proceso democrático, influenciado también por las organizaciones políticas de izquierda.

Es por ello, que muchos acusan, a estas organizaciones partidarias de la muerte literal del teatro de protesta y, la casi extinción de los movimientos clubísticos, aunque existen en la actualidad personas e instituciones, como la Federación de Nacional de Clubes, que hace ingentes esfuerzo por levantar los clubes y devolverle a la comunidades, estas instituciones, deportivas y culturales.
    
Se recuerda que los movimientos sociales desde la fundación de la Republica, y mucho antes, han estado íntimamente vinculados al arte escénico.    Al través de la representación artística, los grupos sociales que pretendían su emancipación, así como las autoridades religiosas que  buscaban promover la evangelización de la población, hicieron en su momento, un uso adecuado del teatro.

El nacimiento del teatro esta emparentado, con las invocaciones a rituales mágicos-religiosos, en una rendición de culto a los dioses.    Los “dioses”, figuras imaginarias representadas –según la región o nación-  por una figura, muchas veces mitad animal, mita humano, eran los proveedores de los alimentos y  controladores del universo, a los cuales se debía veneración con cantos, danzas y sacrificios.

Más adelante, las aldeas para comunicar entre sus integrantes -sin ser castigado- la opresión y maltrato a lo que eran sometido por sus verdugos, utilizaron como elemento de protesta, el arte escénico.    En la española, en el 1511, el sacerdote Cristóbal de Llerena fue expulsado de la isla, por poner en escena con un grupo de sus alumnos, un entremés titulado “Octava de Corpus Cristo”.

En esta pieza dramática jocosa y de un solo acto, Cristóbal de Llerena,  exponía el mal trato que las autoridades españolas -representante de la Corona en la Isla- les infringían a los indígenas.  La expulsión de Cristóbal, atemorizó a la población, y lo obligo a usar las residencias particulares como escenario para las principales manifestaciones artísticas de la época.

Para los historiadores, la perspectiva del teatro que se dio en la primera mitad del XIX no es más satisfactoria que el de los siglos anteriores.   Sin embargo la invasión haitiana de 1822-1884, generó un movimiento independentista, encabezado por Juan Pablo Duarte, que  encontraron en las actividades teatrales la vía para más idónea para fortalecer la causa libertadora del pueblo dominicano.

Los Trinitarios, sociedad secreta cuyo objetivo era la búsqueda de la emancipación del territorio de la dominación haitiana, crearon un grupo cultural publico apéndice, llamado la Dramática.   Por intermedio de este grupo, los inquietos jóvenes, dieron rienda suelta a su inquietud libertadora en donde escenificaban luchas pueblos por liberarse de  gobierno opresor.    Con esta dramatización el público se deleitaba y creaba conciencia.   Este movimiento dio como resultado la gesta restauradora de 1844.

Resulta contradictorio, pero en la era de Rafael L. Trujillo, es donde el teatro asume una estructura oficial, con la creación  del Teatro Escuela de Arte Nacional, motivado por la entonces primera dama de la Republica, Doña María Martínez de Trujillo, y al mismo tiempo, representó un estancamiento  y deficiencia en las artes, producto de que el estado prohibía toda expresión cultural que intentara una denuncia social o política.

No obstante, el espectáculo en la era de Trujillo estar limitado a la producción de obras extranjeras, dirigidas por dramaturgos dominicanos, es en esta etapa, en la que se sientan las bases para la formación técnica y académica de numerosos jóvenes de la talla de: Franklin Domínguez, Rafael Gil Castro, Niní Germán, Máximo Avilés Blonda, y una pléyade más que posteriormente desarrollarían sus inquietudes de forma diferente.

Estos jóvenes formados por el régimen, en los finales de la era del dictador, iniciaron un teatro crítico y opuesto abiertamente a la dictadura, pero escondido detrás de obras importadas, como era la exigencia en la época.    En el 1958, tres años antes de la caída del “Jefe”, Ivan García Guerra  dirige un montaje del dramaturgo inglés William Shakespeare,  en el Palacio de Bellas Artes con sentido opositor al estatement  quo.

Sabiamente, Ivan y el grupo Artedra, para cumplir con la  exigencia impuesta por el régimen, presentaron la obra extranjera Julio Cesar, pero solo incluyeron en la misma las escenas referentes a la muerte del dictador romano, prenunciando tal vez, la caída de este más tarde.

En esos años también, el grupo universitario se preocupó por montar obras de teatro que hacían los trinitarios.   Una de esas obras teatral –según Franklin Domínguez- fue “La vida de Padilla”, la cual fue utilizada por Duarte para predicar el ideal de libertad de los dominicanos.

Hoy, el teatro popular, social y comunitario, como expresión y manifestación de descontentos político -según algunas consideraciones- está en crisis, pues al parecer en la actualidad, no existen esas condiciones políticas-represivas y antidemocráticas que se  dieron, y los vientos de libertades democrática se lo llevó en las aletas.  


8 comentarios:

  1. Senor Caceres digale a sus colaboradores que por Dios no sean tan extenso en sus exposiciones, que hagan un resumen porque asi se disfruta mas de la lectura y de sus puntos de vista.

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  2. Extenso pero sustancioso. Hoy en día los jovenes solo se preocupan por su drogas y los que no lo estan, esta mafia de facinerosos que "'tan subío en el palo", le da su chequesito, "VERBI GRATIA", el nido de carroñeros en el ministerio de la juventud. En pocas palabres, los jovenes de hoy son -en su mayoría- trarados utiles a este regimen de saqueadores del erario.

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  3. Melenciano, le dire algo con todo respeto, salvo que sea un editorial, los articulos en la plana digital, no deben pasar de 5 parrafos. Lo que se haga de ahi en adelante sale sobrando; son redundancias.

    Pero si quiero decirle algo a usted y los 'foreros' que frecuentan aqui.

    No es que se 'presume' que el teatro esta en crisis, es que es una realidad; es mas, el teatro al que te refieres aqui en Dominicana desaparecio.

    Esos jovenes a los que te refieres, eran los soñadores de la democracia, de la equidad, de los cambios sociales, y en esa rama del arte hayaban espacio para gestar sus protetas.

    No es que porque ya no hay dictadura o reprecion "aparentemente" ya los clubes y demas organizaciones sociales, no funcionan. Son inexistentes, porque esos jovenes de ayer, pobres del bolsillo pero ricos en ideas "revolucionarias", hoy son los RICOS, que por azar de la vida tuvieron la suerte de alzarce con el gobierno, y se olvidaron del pasado. No obstante a eso, compraron las pocas ideas revolucionarias que quedaban, dandoles botellitas y carguitos en el lomo del caballo dominicano.

    No es casualidad, que hoy los clubes son historias, igual con las asociaciones de campesinos, y los sindicatos "serios", porque fueron reclutados en la nomina del estado, y asi acallaron sus bocas. Balaguer y otros los acallaban a tiros y culatazos, el PLD los acallo a papeletazos.

    Creo que deberia leer un poco mas y documentarte de la metamorfosis social en Dominicana desde mediados de la decada del 1990.


    Heltho Lette

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  4. Este articulo esta bien documentado, la protesta es porque a los dominicanos no nos gusta leer. Por esa razon nuestro pais esta considerado como uno de los mas atrazado en termino intelectual. Hay que volver a la lectura, a nosotros nos encanta leer dos o tres parrafos de chisme y tonteria, no leer un articulo con aspectos historico muy rico. señor Melenciano siga adelante, que algun dia este pueblo retomara la lectural.

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  5. Pero como pretenden que Melenciano involucre al PLD y otros asqueantes Politicos, si de ellos es que vive.

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  6. baboso, en la uasd se mataban los leninistas conra los matetistas..ahi muruo fadul.. deje de hablar fabulas.

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  7. Por favor corrige "invasión haitiana de 1822-1884 " fue 1844.

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NIURKA BAEZ,
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