John Jacobs demandó por $25 millones a Marc Anthony y Jennifer López por alegado plagio, asegurando que el show ‘Q Viva’, fue su idea.
Jacobs radicó la demanda en Nueva York, en la que establece que contactó entre 2007 y 2008 a Marc Anthony Productions y Nuyorican Productions para presentarles el concepto de ‘Miami Beach: The Game’, en el que dos celebridades latinas viajarían el mundo en busca de la próxima súper estrella, reportó TMZ.
El demandante establece que los entonces esposos mostraron interés, pero luego, ignoraron sus llamadas. Años más tarde, dice, se sorprendió con las similitudes de su proyecto y ‘Q Viva’. “Eran tan parecidos que eran gemelos”.
Como parte del documento, destaca que trató de contactar al cantante y a la actriz, así como a Univisión, para alertar sobre el supuesto “robo”, pero nunca recibió contestación, por lo que ahora reclama $25 millones.
Si aquí, en nuestro país, se procediera a cuantificar y a levantar estadísticas sobre la cantidad de apropiación y fraudes que se cometen con la propiedad intelectual de muchos compositores nóveles, diseñadores de programas y segmentos, así como de personajes para la radio y la televisión, se terminaría haciendo un viacrucis.
Eso que le hicieron a John Jacobs los Jennifer y Anthony ocurre aquí a diario con muchachos que llegan con su folder o CD debajo del brazo a la oficina de músicos y cantantes, tratando de mostrar lo han hecho.
Lo toman, lo copian, y lo engavetan, para luego decir que "no les satisface", "no le gustó al productor o al cantante", que "lo sienten, pero que esperan para la próxima una mejor propuesta".
Y resulta que la idea y el trabajo que llevó el infeliz, le encendió "el bombillito" al apoderado, manager, productor, o al propio artista, que se dedica a la tarea de disfrazar el concepto, para apropiarse del mismo sin dejar huellas.
Ocurre que cuando el infeliz reclama, se acude al expediente de que lo que han hecho no es lo mismo ni es igual.
Son los mismos de siempre...Los forajidos que asaltan la diligencia, sin usar pañuelo para cubrirse el rostro.
La palabra y "el crédito bien ganado" de ellos, frente al del infeliz.
De rufianes está lleno este Oeste...
Siempre hemos aconsejado a los compositores y autores en ciernes, que registren sus trabajos, antes de salir a ofertarlos.
Vivimos en un medio de gente sin escrúpulos, capaces de engañar hasta al diablo que les proponga hacer un "featuring".
Aunque, hay que aclarar, que el registro de una obra no evita
el fraude, con gente que sabe muy bien como lavar, y no solo guardar la batea, sino también la ropa.




Jack veneno.del BRONX me gusta la sonrisa de Marc Anthony
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