sábado, 1 de noviembre de 2014

Lo que quise ser, no lo que soy, me aflora en Halloween
Por Miguel Melenciano

Se hace recurrente en la marcada fecha de octubre 31, que los ciudadanos de esta gran nación, realicen el acto más democrático que ser humano alguno puede efectuar en el planeta, en donde todos se desdoblan y dejan salir su verdadero YO interno.

 Sí, el yo que en la  realidad le gustaría ser, y que la vida, por desgracia o apariencia, le hace jugar o simular otro papel.

Como una nación de inmigrante en donde confluyen disimiles cultura, lo que hoy conocemos como la Noche de Brujas o Halloween  llegó al continente americano con la inmigración, principalmente, la de los irlandeses católicos en 1846, ya su celebración data de 3000 años atrás por los Celtas, un pueblo guerrero que habitaba en zonas de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia, celebrado por los Celtas celebraban el fin de año con el Samhin, una fiesta pagana con un carácter purificador y religioso.

Pero lo importante es que  en este día de Halloween se ejerce un acto de liberación interna, en el que cada uno, deja salir, el que quiero ser, el que quise ser, y lo que me gustaría ser, sin miedo ni temor a las críticas en las atiborradas calles de New York.   

Sin embargo los cristianos, siguen preocupando, porque a su respetado criterio, la fiesta de Halloween, es una fiesta dedicada a Satanás, el símbolo del mal.

Médicos con sus vestimentas ensangrentadas, vampiros y vampiras con sus ojos alados y sus labios también ensangrentados, Pedro Picapiedra, Vilma, Pablo, los personajes de las Guerra de las Galaxias, piratas, policías, marinos, Serena Williams, hombre vestido de mujer, mujer vestido de hombre, angel y demonio, Batman y Robín, en fin toda clase de disfraces.

No obstante,  lo mejor de esta historia, es que ninguno de los personajes, que usaban esos disfraces, su corpulencia física, estaba a tono con el mismo. Por ejemplo, el disfraz de Robín el niño maravilla, eterno compañero de Batman, era usado por un señor de uno 45 años, y más o menos 200 libras. Evidentemente, en su infancia él quiso ser, el acompañante de El Hombre Murciélago.

La Caperucita Roja, si aquella del cuento, que nadie todavía sabe que hizo el Lobo Feroz con ella, era caracterizada por una señora de unos 35 años de edad, y también con una corpulencia física, que para que le cuento, pues la grasas alrededor de sus cadera se desbordaba por encima de sus atuendo. Me imagino con esta señora, el lobo del cuento tendría alimentación para un buen rato.

Ahora bien, esta tradición asumida, no solo por el pueblo americano, sino también por las naciones latinoamericana, aunque su fundamento fue religioso, pues con la celebración de este día por los Celtas, se buscaba sacar los demonios que se suponía los visitaban y poder volver a la normalidad el día siguiente, hoy se transforma en una celebración, en que el ser humano deja aflorar lo que en realidad, desde pequeño quise ser, no lo que es.

7 comentarios:

  1. Volvió melenciano luego de su cuarentena obligada y volvió confundiendo carnaval con jaloguin.

    ResponderEliminar
  2. Entonces uno se disfraza inconcientemente de quien uno quiere ser en realidad? Yo me disfraze de diabla y no precisamente de la tipica y aburrida diablita sexy que usa mini falda y tacones, yo me puse la verdadera indumentaria y un makeup malevolo y me quedo brutal!!! Boooooo

    ResponderEliminar
  3. Melen-ci-ano vive y deja vivir al otro, por ej. Tu querias ser periodista cuando chiquito, ahora te dedicas acabar con todo aquel que no te da lo tuyo.

    ResponderEliminar
  4. Melenciano aun quiere ser el cronista que no puede ser.

    ResponderEliminar
  5. No estoy de acuerdo con eso de que uno se disfraza de lo que en realidad quieres ser, Melenciano date un break, aclara tus ideas!

    ResponderEliminar
  6. Total desacuerdo, eso no implica que la gente vista o se deje llevar por este dia y ser lo que no pudo ser o aspira a ser . Para ser periodista, sus ideas son muy desacertadas, fuera de foco y del entendimiento, esto no aporta nada al tema y mas parece como una postura muy personal y que no admite respuestas u otras ideas. Debe revisar su manera de aportar a la discusion, pues incluso yo (que no me gusta disfrazarme) no atento contra aquel que lo quiere hacer. Es muy chistoso y sobretodo agradable ver la alegria de los chiquitos que lo hacen...

    ResponderEliminar

Se valora el envío de comentarios no ofensivos apegados a la moderación.
NIURKA BAEZ,
Moderadora de comentarios