martes, 6 de octubre de 2015

Oficios en extinción

En el oráculo se discutía si la crisis del merengue se llevó a los disqueros, o si el desplome de  la industria del disco  es la que ha arrastrado al merengue.

Lo cierto es que el negocio del disco colapsó hace tiempo, llevándose en su caída a todos los empresarios e inversionistas, entre ellos a los que hicieron fortuna y progresaron con el producto musical más rentable del pasado siglo, como lo es el merengue.

Sellos como Karen Récords, J&N Récords, Premium Latin, Kubaney, Combo Récords, Ringo Récords,  son hoy día estampas de un pasado glorioso, con una carga oculta, a veces  ominosa, de una  época en que las llamadas casas disqueras sustentaban la música, regenteadas por figuras a las que había que reverenciar y  ante las cuales a veces postrarse para lograr ser contratado, sin importar que el mismo fuera leonino y que incluyera cláusulas que ataran  "para toda la vida", como dice la canción de Danny Rivera.

Porque si bien es cierto que las casas disqueras propiciaron el desarrollo de muchas figuras de la música, en especial del merengue, no menos es que en muchos casos lo hicieron a expensas de la ingenuidad y el deseo de superación  de muchos de ellos, dispuestos a darlo todo con el fin de alcanzar la anhelada fama y propaganda, 
Y  el tiempo, inexorable,  con sus inescrutables e ineluctables designios, relativiza las cosas.Verificable en el hecho de que hoy día los denominados piratas de la música son los que al final de cuentas se han quedado con el negocio, imponiendo la comercialización del disco, por medio de los denominados "variados" que conlleva el que los artistas tengan hasta que pagar para figurar en una posición adecuada en un disco pirateado con consentimiento.

Lo inaudito es que los piratas que eran tan combatidos y allanados sus locales en otros tiemnpos, hoy día son venerados y defendidos por quienes antes les perseguían, pues se han convertido en soportes de la promoción discográfica que sustenta a los artistas. Hoy día son la gente con la que hay que hablar y a la que se le tiene que pagar, para lograr la difusión musical.

Los villanos del negocio del disco, hoy día son los paladines y super héroes, a los que hay que rendir pleitesía, pagar y rogar, para colocar  un tema musical en los primeros lugares de un "variado".

Es como pagarle al ladrón para que te robe, o que  la mujer le pague a un marchante para que la viole. Así andan las cosas hoy día.

Los piratas, así,  son los mejores aliados de los artistas que antes los repudiaban, en el mundo bizarro de la música de este tiempo.

Los poderosos e influyentes disqueros de otros años, hace tiempo que se lanzaron del barco con su salvavidas puesto, como es el caso de Bienvenido Rodríguez, que terminó siendo un exitoso radiodifusor; los hermanos Estévez de J&N  que también experimentaron  en la radio con las emisoras Rumba, a los que sólo les ha quedado "buscar oxígeno" con la apertura de Cuba, y  Franklin Romero, diezmado luego de que Romeo sólo le dejara el cadáver del grupo Aventura, queriendo ahora ser diputado.
Y así, ¡no hay forma!, como dice Jochy Santos.

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NIURKA BAEZ,
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