lunes, 20 de diciembre de 2021
En esos tiempos no existía internet para enviar e-mail. La comunicación era a base de cartas por el correo. Lo más rápido eran los telegramas. Los milenials no vivieron esos tiempos de los carteros, profesión en la que como hemos dicho, militó Wilfrido Vargas, en Altamira, su pueblo natal. Los principales enemigos de los carteros, eran los perros de los barrios, que los carrereaban y mordían, cuando llegaban a entregar sus cartas en bicicletas. Muchos carteros usaban el truco de forrarse las piernas con cartón de cajas para pedalear y evitar así las mordidas de los perros. (Pregúntenle a Wilfrido) Miren ahí, en la estampa, a Trujillo jovencito. Hasta para mandar una carta, había que verlo...
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Ojalá venga del infierno para que mande a los delincuentes para allá
ResponderEliminarEstoy confundido, si el infierno viene,entonces no hay que mandar los delincuentes para alla, porque entonces el infierno estaria aqui. No?
EliminarTrujillo en sello,otra forma para lamerle el trasero
ResponderEliminarUn hombre honrado....
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