Esta revelación que hace la PEPCA le podrá lucir novedosa a mucha gente que desconoce el hecho de que hace mucho tiempo aquí se practica el crear granjas de bots con millares de cuentas falsas para atacar a figuras del medio artístico.
Eso nació en la farándula, específicamente en el ámbito de la música urbana, con la creación de plataformas de la infamia, desde las cuales se lanzan masivos ataques en contra de figuras públicas del arte y la comunicación, con el propósito de desacreditarlas, por diferencias de criterios, rivalidad o competencia.
Con una sorprendente impunidad y desparpajo se ha podido observar cómo se agrede la integridad moral
de las personas, en menoscabo de su reputación, sin que valgan las quejas, denuncias y querellas, ante el Departamento de Investigación de Crímenes y Delitos de Alta Tecnología de la Policía Nacional (DICAT).
Esa entidad no acoge ni le hace caso a esa malsana práctica que se da en el medio desde hace tiempo, porque la consideran "chismes de farándula". Pero si aparecen dando la cara cuando se trata de asuntos que le convienen, como se ve ahora en el caso de Jean Alain y la Procuraduría.
En la farándula hace tiempo que operan esas bandas de delincuentes que se dedican a manchar reputaciones, sin que nadie haga nada.
Habría que ver si son loas mismos que según la PEPCA trabajaron al servicio de Jean Alain, donde como deben suponer se movió mucho dinero.
No hay que olvidar el detalle de que en la pasada campaña electoral hubo gente del área urbana que "picó y pescó" con figuras políticas que se manifestaron deslumbradas por la capacidad de movimiento que tiene la gente del "movimiento".
La verdad debe ser dicha, porque no todo el mundo aquí es paniaguado ni criador de chanchos.







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NIURKA BAEZ,
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