jueves, 20 de marzo de 2025

El prestigioso informe Digital News Report del año 2024 lo anuncia, y el decano de nuestros directores de diarios, Miguel Franjul Bucarelly, lo advierte: el periodismo está en apuros.

El asunto viene de lejos y tiene que ver con el surgimiento de la sociedad de la información, caracterizada por el uso abundante de tecnologías en la mayoría de sus actividades. Una sociedad que, como explica Castells (La Era de la información 2006) tiene su origen en la revolución de la tecnología informativa, las crisis políticas de los años 60 que reconfiguraron el capitalismo, y los movimientos sociales relacionados con los derechos humanos.

Posteriormente, en 2020, llegaría el Covid y transformaría la vida en el planeta, acelerando esa revolución, propiciando el desarrollo de las redes sociales y las plataformas digitales que golpearon el modelo de negocios en que se sustentaban los diarios, afectando el periodismo profesional en su rentabilidad, lectoría, proyección, influencia, que es justo y lo que han venido a reconfirmar este reporte.

¿Qué puede hacer el periodismo ante tal desafío? Uno lo advirtió hace mil años: El periodismo que viene será literario o no será. Entendido esto del periodismo literario, como aquel que prioriza lo humano sobre las estadísticas, el que, bien escrito, se nutre de elementos literarios y conecta con las emociones y los intereses de la gente, con énfasis en el contexto, en el porqué de un hecho para saber a quién beneficia o perjudica.

Es el periodismo atrapado en sus laberintos porque no puede competir con el diabólico atractivo de la banalidad, vulgaridad, pornografía, destape y desvergüenza de lo que he llamado la comunicación coprológica.

Lo que sigue, parece una broma de mi peor ironía, pero no. Y es que, cómo puede competir el mejor editorial de Franjul o el mejor reportaje de Ramón Colombo, con la “conferencia magistral” de una bella joven que explica en un programa el milagro de que Dios le haya otorgado el DBF, o sea, el don de la buena felación, al punto de que el hombre que disfrutase de esos favores que sus labios presagian, ya nunca más la olvidará. (El corte está disponible en las redes).

Es el periodismo atrapado, no en el laberinto de la sociedad de la información como cabria suponerse, sino en los humedales de unos labios jóvenes, curiosos, atrevidos. Entonces, tiene razón mi director: el periodismo está en apuros. 

4 comentarios:

  1. No se puede buscar culpables. El periodismo tradicionalse ccayópor dos razones básicas 1) ya no pueden manipular la narrativa como antes y 2) no se adaptaron a los cambios.

    Por ejemplo: Periódicos como el New York Times o el prestigioso Wall Street Journalcobran cientos de ddólarespor suscripción. E incluso cobran suscripción extra para información más "especializada".

    El problema cae en que esa misma información sale en Yahoo News o Google News 100% de gratis.

    Sobre la falsa narrativa: El Covid fue elgran detonador de las falacias y tergiversaciones de la prensa tradicional. Casi todo lo que nos dijeron resultóser falso Y casi todo lo que ellos llamaban "conspiraciones"rresultóser verdadero.

    Hoy ya se sabe al 100% que Fauci estuvo involucrado en el laboratorio en China. Hoy se sabe que muchos "muertos de covid" resultaron haber muerto de otras cosas que nada tenían que ver con el covid. Hablo de personas sin covid, que murieron de cáncer, derrames, etc.,c., y lo tiraban al covid para cobrar hasta $30,000 por paciente "víctimas del covid".

    Incluso, el criminal de Cuomo en NYC vendió ventiladores que Trump envió por $80 millones de dólares en el mercado secundario. Cuando ves a un Franjul o a un medio como El País, CNN, etc., apoyando la basofia de la agenda 2030, en un mundo donde la persona de a pie ve cada día más difícil sobrevivir, entonces es cuando la gente busca información de otros lados.

    La culpa es únicamente de personas como el autor de ese artículo. Un idealista que cree que porque sabe escribir sin que se le entiendan, ya es intelectualmente superior.

    Y es todo lo contrario.

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    1. Correcto.
      Ciertos comunicadores como el mismo McKinney, se han creído la película de que como periodistas, sus declaraciones son siempre ciertas, atinadas y que no admiten ninguna contraria.
      La mayoría de esos "excelsos" periodistas, se han convertido en turiferarios (gracias señor Cáceres por enseñarme esa palabra) de los mismos políticos que han tenido al país hundido en el subdesarrollo. Es otra de las causas por las que han perdido credibilidad.
      Es cierto que estamos "cundíos" de programas y podcasts chatarras en las redes, pero ha sido porque ellos mismos han hecho que la mayoría se vaya por esa línea.
      La "seriedad" de periodistas de larga data está seriamente cuestionada cada día más, porque ya no pueden manipular a la población como lo hacían antes. Les dolerá a algunos y se rasgarán las vestiduras, pero es la verdad monda y lironda.

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  2. Disparatoso. Nada de lo que dices es verdad. Ponte mejor a educarte y deja de esparcir la ignorancia. Total no es tuya. Solo aprendiste a repetirla.

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  3. Nueia barrió el piso con este prohaitiano

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NIURKA BAEZ,
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