Miren a donde fue a parar el trapo de premio que se decía iba suplantar a El Soberano.
Los boca aguá preconizaban la desaparición de El Soberano argumentando que los Heat lo iban a sustituir. Vano sueño y deseo de algunos babosos, resabiosos, que ya ni siquiera son nominados para el premio dominicano.
El Soberano luce más sólido que nunca, mientras los Heat, que se celebraban aquí con las facilidades de Cap Cana y Hard Rock Hotel Punta, después de fracasar, han puesto pies en polvorosa, y se han ido a Medellín, Colombia.
No hay que olvidar que la organizadora del premio HEAT es una colombiana faldita caliente que dejó la aguja y su dedal en Punta Cana.
La cadena ABC en Estados Unidos perdió los derechos de TV de los Grammys y la manera de contrarrestarlo fue creando unos nuevos premios. La clave era darles un horario estelar en TV, toneladas de publicidad, no premiar necesariamente a los mejores, pero si a los más populares. Estamos hablando del año 1973.
ResponderEliminarPero con el paso de los tiempos y la arremetida del mundo digital, muchos medios tradicionales vieron cómo el dinero de la publicidad se hacía más difícil. Los anunciantes pedían un contenido diferente. Y es justo en este momento donde muchos medios tradicionales como las revistas, las radio y los mismos canales de televisión empezaron a inventarse toda clase de ceremonias de premios a la música.
En verdad es un negocio redondo donde lo que menos importa es la calidad musical de los nominados y los premiados. El medio se compromete a favorecer al artista en un determinado número de publicaciones. En el caso de la radio a un importante número de sonadas. El artista prácticamente paga el favor, no cobra y en algunas ocasiones ni los gastos de producción le pagan. El artista lo toma como una inversión.
El medio sencillamente logra, con costos mínimos, un producto atractivo para clientes comerciales y facturan una importante cantidad de dinero que termina compensando un dinero que ya no le entra por la publicidad tradicional.
Así todos quedan felices. La foto con el premio acompañado de un boletín de prensa es algo que las compañías de discos y managers se sueñan. Al final nadie se acuerda qué premio se ganó un artista, realmente no tienen ningún valor. Además hay tantos que el público hasta los confunde.
A las nuevas generaciones ya no les importan estas ceremonias prefabricadas, por eso muchos de estos premios tienen sus días contados en un mundo lleno de información.
Sin embargo, los Soberanos son un premio diferente. Es de los pocos, poquísimos premios basados en una selección real. Es por eso que es de los pocos, o quizás el único, premio de la bolita del mundo donde los que no son nominados o no ganan hacen rabietas.
Esa es una muestra clara de que los Sobranos se ganan, no se compran.