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| Edmond, siempre bien, y con sus reinas.... |
Vean la cantidad de empresas que tenía Edmond Elías a mediados de los años 90's.
Se trata de una página de promoción que me compró para el número 11 de la Revista Ovación, creada y dirigida por quien escribe, en sociedad con Nelson Estévez de J&N Récords.
Edmond fue el empresario que más apoyó el arte y los artistas en el pasado siglo.
La toma de posesion de mi primera directiva en el 1991 se hizo en El Maunaloa, por todo lo alto, con un show que incluyó a Charitin Goico, a la que trajimos de manera especial desde Puerto Rico, en pleno apogeo de su carrera, y donde también actuaron figuras de la dimensión de Sonia Silvestre y Maridalia Hernández. Narciso González, que fue uno de nuestros invitados, quedó loco con eso.
Llenamos el escenario de electrodométicios, televisores, neveras, aire acondicionado, que nos habían donado para equipar nuestra oficina, que pasó de la calle El Conde a la segunda planta del local del Colegio de Periodistas.
Guillermo Cordero nos donó las cortinas, porque en esos tiempos "no había cuartos", como luego si hubo, gracias a Dios, en las negolciaciones con La Cervecería.
Volviendo a Edmond, debo decir, que trabajé durante 40 años la imagen de sus empresas, sobre todo de El Maunaloa.
Me pagaba un sueldito mensual, pero me compensaba, con una carta abierta de consumo en sus establecimientos: Maunaloa, Fantasy, a nivel de whisky y picaderas de filete picado con tostones, de lo que también disfrutaban mis amigos, y las damas que me acompañaban. ¡Y sentados siempre en las primeras mesas!
Una vez íbamos a la inauguración del casino en el Matúm de Santiago, que había adquirido Edmond Elías. Cuando llegamos al local de su oficina en la Plaza Bolera de la Lincoln, nos tenían reservada una guagua voladora para llevarnos a Santiago.
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| Edmoncito |
Pero llegamos bien...Solo que los colegas que cogieron su voladora, nos acabaron porque los dejamos a ellos, pero no había "limu" pa' tanta gente....
Yo no habia pedido limusina, pero la mandaron...Inclusive había espacio para otros colegas que prefirieron seguir en su voladora, porque era parte de su costumbre.
Edmond Elías se nos fue, dejando un vacío que será difícil llenar.
Por suerte, dejó a su hijo Edmoncito, quien con el mismo espíritu de su padre, maneja casinos, el mejor coliseo gallístico, el club que está de moda: Lungomarer, en el hotel y casino del Sheraton, donde no es coincidencia se celebre la fiesta navideña de ACROARTE, de ADOMPRETUR, Y SODOMEDI



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