Escuchar música en formato análogo brinda al oyente una experiencia más orgánica. Resulta más placentera para los melómanos, no así para quienes desconocen lo que significa sentir la interpretación y las notas que emanan directamente de los instrumentos.
Esa es, a juicio de expertos, una de las razones por las que la música en formato de vinilo, también conocido como disco de pasta, ha vuelto a ponerse de moda. Muchos artistas, jóvenes y veteranos, han optado por dejar un legado en este soporte, que además permite a nuevas generaciones descubrir formatos que nunca experimentaron, como los discos de 78, 33 o 45 revoluciones por minuto.
El audio grabado en formato físico tuvo su punto de partida en 1887, cuando Thomas Alva Edison impulsó el fonógrafo. Años más tarde, el ingeniero germano-estadounidense Emile Berliner presentó el gramófono y el disco plano, dando origen al disco de pasta y marcando un antes y un después en la historia de la industria musical.
El formato y sus primeras etapas
En su etapa experimental, los discos giraban a una velocidad estándar de 78 revoluciones por minuto, con una duración por cara de entre tres y cinco minutos. Las grabaciones eran acústicas, sin micrófonos, y completamente monofónicas.
Con el paso del tiempo, el formato evolucionó. A partir de 1890 se consolidó una industria incipiente con grabaciones de bandas militares, artistas, monólogos y canciones populares.
No fue sino hasta 1902 cuando el tenor italiano Enrico Caruso grabó una serie de arias en discos de 78 rpm en Milán, bajo el sello His Master´s Voice. Aquella hazaña lo convirtió en el primer artista en construir una marca global a través del disco, vendiendo millones de copias y transformando el registro sonoro en un negocio cultural rentable.
Entre 1905 y 1930 surgieron sellos discográficos como Victor Talking Machine, Columbia Records y Odeon Records, que grabaron ópera, jazz, música clásica, boleros y tango. Su impacto se extendió a América Latina y contribuyó a dejar un legado artístico de enorme valor histórico.
Del disco de pasta al vinilo
El formato de 78 revoluciones por minuto evolucionó hacia el vinilo de 33? rpm y el sencillo de 45 rpm, que ofrecían mejor calidad de sonido y mayor duración. Estos avances marcaron el fin comercial del disco de pasta hacia finales de la década de 1950.
El vinilo: de estándar global a icono local
Cuando el vinilo se consolidó como estándar mundial en los años cincuenta, también llegó a la República Dominicana. Sellos pioneros como La Voz Dominicana comenzaron a prensar discos que llevaron el merengue y otros géneros locales más allá de la isla, creando un archivo sonoro invaluable para la cultura musical dominicana.
Los formatos que desplazaron al vinilo
Con el tiempo, el vinilo fue desplazado por nuevas tecnologías: el cartucho de ocho pistas, el casete y posteriormente el CD. En los años noventa, la llegada del MP3 y, más adelante, el streaming, desmaterializó la música y redujo drásticamente el consumo del soporte físico.
El renacer del vinilo frente al streaming
A pesar de estos cambios, el vinilo ha resurgido como un formato apreciado por su calidad de sonido y su valor tangible. Mientras el streaming ofrece inmediatez y conveniencia, escuchar un vinilo sigue siendo un ritual. En la República Dominicana, este retorno ha permitido redescubrir grabaciones históricas y mantener viva una parte esencial del patrimonio musical.
El regreso del vinilo y el retorno discreto del casete
Desde mediados de la década de 2010, el vinilo experimenta un crecimiento sostenido a nivel mundial. En menor medida, también se observa un retorno del casete, impulsado por artistas nacionales e internacionales.
Es preciso acotar que el mercado de Japón, por ejemplo, nunca abandonó el vinilo y se mantiene como líder en ese segmento, liderado por figuras claves de la industria musical porque forma parte de su cultura musical.
La valoración de lo físico en una época marcada por lo digital, la estética, la experiencia auditiva y la nostalgia intergeneracional figuran entre las principales razones de su reposicionamiento.
Hoy, las ventas de vinilo superan a las del CD, gracias a sellos emergentes y grandes compañías. El casete, aunque más experimental, también mantiene un nicho activo.
El disco de pasta fijó el sonido; el vinilo lo perfeccionó; el casete lo hizo portátil; el CD lo digitalizó; y el MP3 lo desmaterializó. Sin embargo, el predominio del streaming no ha eliminado el vinilo, sino que lo ha convertido nuevamente en un ritual.
Artistas como Juan Luis Guerra, Joan Manuel Serrat, Julio Iglesias, Camilo Sesto, Víctor Manuel, Ana Belén, Raphael, The New York Band, Retro Jazz, Romeo Santos, Madonna, The Weeknd, Lady Gaga, Rubén Blades, Joaquín Sabina, Rosalía, Taylor Swift, Adele, Bad Bunny, Alejandro Sanz, Ed Sheeran, Héroes del Silencio, Natalia Lafourcade, Yasser Tejeda, Harry Styles, Billie Eilish y Fito Páez han relanzado parte de sus catálogos en vinilo ante la alta demanda de coleccionistas.
También es de rigor citar las grabaciones en vinilo que hicieron, en su momento, figuras, entre otros como, José Antonio Rodríguez, Víctor Víctor, Juan Luis Guerra, Ramón Orlando, Wilfrido Vargas, Dioni Fernández, Milly Quezada, Félix del Rosario, Los Hermanos Rosario, Johnny Ventura, Pochy Familia, entre las figuras que tienen un legado en ese formato.
Las voces de los protagonistas
Pengbian Sang, director y fundador de Retro Jazz
"El vinilo es análogo y, en teoría, el sonido análogo resulta más agradable al oído humano. No es algo que se perciba de forma inmediata, pero existe una diferencia real", explica.
Para Sang, el valor no es solo sonoro: "Tener la producción en la mano, ver la carátula, los créditos, las dedicatorias, genera una experiencia más humana. Eso no lo ofrece el streaming".
Añade que jóvenes de 25 años están comprando vinilos como una experiencia completamente nueva: "Nunca vivieron la época del CD y ahora descubren la importancia del diseño gráfico y del concepto visual de una producción".
Chery Jiménez, fundador de The New York Band
"El vinilo no ha vuelto solo por nostalgia o moda. Ha regresado porque ofrece una experiencia distinta, más completa y sensorial", afirma.
Jiménez destaca el acto de sentarse a escuchar un álbum completo, sin saltar canciones, y señala que el vinilo convive con el streaming: "Cada formato cumple su función. El vinilo aporta un valor emocional, estético y cultural".
Marti Cuevas, presidente de Mayimba Music
"El CD prácticamente ha desaparecido. Hoy el mercado es streaming, pero hay un nicho claro para el sonido análogo", sostiene.
Cuevas subraya el valor artístico del vinilo: "Puedes tener un arte bonito, un libro con fotos, información. Además, vende. Un vinilo puede costar 40 dólares y se vende".
Reconoce que la producción es costosa y requiere planificación, debido a la limitada cantidad de plantas de prensado a nivel mundial.
Porfirio Piña, CEO de La Oreja Media
"El vinilo nunca murió. Siempre hubo tiradas especiales, pero su resurgimiento fuerte comienza con el K-pop y su estrategia de mercadeo", explica.
Piña destaca que el mercado global del vinilo representa cerca de cinco mil millones de dólares y que el crecimiento anual ronda entre un 15 % y un 20 %.
"La generación Z ha visto a sus padres consumir vinilos y ha descubierto que existe una forma distinta de escuchar música, más fiel que un MP3 comprimido", señala.
En el caso dominicano, adelanta que proyectos futuros incluyen ediciones en vinilo de artistas como Frank Ceara, Manuel Jiménez y Pavel Núñez, entre otros concebidas como piezas de colección. (Severo Rivera/Diario Libre)
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