miércoles, 4 de marzo de 2026


El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, pidió el lunes una transformación “urgente” del modelo económico del país, según los medios estatales cubanos, mientras Cuba se enfrenta a un bloqueo petrolero por parte del gobierno de Donald Trump que ha profundizado una crisis humanitaria en la isla.

Díaz-Canel habló de la necesidad de dar más autonomía a los municipios y al sector privado cubano, instó a una mayor inversión extranjera en el sector energético y pidió un “redimensionamiento del aparato estatal”, según los medios estatales.


“Nos tenemos que centrar, de inmediato, en implementar las transformaciones urgentes, las más necesarias, que hay que hacerle al modelo económico y social”, dijo Díaz-Canel en un discurso ante el Consejo de Ministros, máximo órgano del gobierno, según los medios estatales.


Los llamados de Díaz-Canel a favor del cambio, vagos y poco detallados, parecían una respuesta directa al aumento de la presión de Estados Unidos sobre el régimen comunista y un crudo reconocimiento del peaje que el bloqueo petrolero estadounidense ha infligido a Cuba, que se enfrenta a una de sus crisis económicas y humanitarias más graves en décadas

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Los dirigentes cubanos llevan mucho tiempo prometiendo reformar la economía, ineficiente y controlada centralmente, antes de dar marcha atrás por temor a perder el control político. Esas propuestas se han hecho más urgentes a medida que el gobierno comunista de 67 años se enfrenta a una crisis existencial, según expertos que expresaron su escepticismo sobre el discurso de Díaz-Canel.


A principios de este año, el gobierno de Trump bloqueó los envíos de combustible de Venezuela a Cuba, en otro tiempo la principal fuente de petróleo extranjero de la isla, y anunció aranceles a cualquier país que enviara petróleo a Cuba, aislando en gran medida a la isla de las importaciones de petróleo y empeorando una ya dolorosa escasez de energía.


El bloqueo estadounidense ha contribuido a apagones que prácticamente han paralizado la economía. El gobierno cubano ha recortado el horario escolar, ha suspendido cirugías en hospitales, ha reducido el transporte público y ha limitado la venta de gasolina, lo cual ha muchos residentes obligados a ir en bicicleta o andando al trabajo. Los precios de los alimentos se han disparado al quedar retenidos en los puertos toneladas de cargamentos de alimentos importados.


Después de que Estados Unidos dirigiera ataques militares contra Venezuela e Irán, dos de los aliados más cercanos de Cuba, Trump insinuó que derribar al gobierno cubano podría ser lo siguiente, lo que provocó opiniones divergentes entre los cubanos, quienes temen una intervención militar, pero también desean ver derrocado al gobierno comunista.


“Tal vez tengamos una toma de poder amistosa de Cuba”, dijo Trump a los periodistas la semana pasada, y añadió que su gobierno estaba en conversaciones con el gobierno cubano.


Díaz-Canel pidió el lunes una “estabilización macroeconómica” de la economía, según los medios de comunicación estatales, y animó a los municipios a aumentar las asociaciones con el sector privado y a promover las inversiones de los cubanos que viven en el extranjero. 


También pidió un aumento de la producción de alimentos, después de que la asombrosa caída de la producción nacional en los últimos años hiciera que el país dependiera cada vez más de un sector privado creciente pero muy restringido.


Cuba ha experimentado una tímida apertura del sector privado desde 2021, con la creación de cientos de pequeñas y medianas empresas privadas limitadas a 100 empleados cada una. 


Más recientemente, el sector privado creció tras una serie de reformas que permitieron la propiedad privada de una amplia gama de negocios, como la construcción, la confección, la producción de alimentos, el desarrollo de software, pequeños hoteles, bares, restaurantes y servicios privados de taxi.


Pero los expertos han puesto en duda que el país pueda lograr un cambio de mayor alcance sin un mayor desmantelamiento del control estatal sobre la economía.


Ricardo Torres, economista de origen cubano de la American University señaló que el discurso no era una reflexión genuina sobre un cambio necesario que debería haber ocurrido hace mucho tiempo. Describió las propuestas del presidente cubano del lunes como un cambio para que todo siga igual.


Carlos Miguel Pérez Reyes, empresario y diputado cubano, dijo en una publicación de Facebook que el discurso de Díaz-Canel era “necesario”, pero que carecía de un plan claro para impulsar el sector privado.


“Más allá del discurso, hace falta un programa de implementación, con prioridades claras, responsables definidos, plazos y control popular”, escribió.


Los comentarios de Díaz-Canel se produjeron una semana después de que el secretario de Estado Marco Rubio, hijo de migrantes cubanos y con una postura de línea dura contra el régimen comunista de la isla, dijera que Estados Unidos estaba abierto a ver un cambio económico y político gradual en la isla.


“Cuba necesita cambiar”, dijo Rubio la semana pasada en San Cristóbal y Nieves. “Y no tiene que cambiar de golpe. No tiene que cambiar de un día para otro. Aquí todo el mundo es maduro y realista. Estamos viendo cómo se desarrolla ese proceso, por ejemplo, en Venezuela”.


Luis Ferré-Sadurní es un reportero del Times que cubre la migración en la región de Nueva York.


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