Por Ángel Puello
En una época donde muchas decisiones generan debates intensos y opiniones divididas, hay momentos en los que un reconocimiento logra algo poco común: unir al país en un solo aplauso. Así ocurrió con la entrega del Gran Soberano 2026 a Jochy Santos. Fue un premio que no necesitó defensa, ni explicaciones forzadas. La gente lo recibió con agrado, con alegría genuina. Se sintió en las redes sociales, en cada comentario de aprobación, y se palpó en el Teatro Nacional Eduardo Brito, donde la reacción fue inmediata, cálida y contundente: era el indicado.
No se trató de una sorpresa. Se trató de justicia.
Con casi 50 años de trayectoria, Jochy Santos no solo ha construido una carrera sólida, ha edificado una relación emocional con el pueblo dominicano. Ese vínculo no se improvisa. Se construye día a día, micrófono a micrófono, programa tras programa, siendo coherente con lo que se proyecta y con lo que se es. Y Jochy ha sido siempre lo mismo: cercano, respetuoso, optimista y auténtico.
La estatuilla le fue entregada por la presidenta de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), Marivell Contreras, junto a Luis Álvarez, vicepresidente de la Cervecería Nacional Dominicana. Un momento cargado de simbolismo que coincidió con una fecha muy especial: exactamente 30 años después de haber iniciado su emblemático programa de radio un 18 de marzo. Hay coincidencias que parecen escritas.
Y como es característico en él, su discurso fue breve, pero contundente. Agradeció a su familia y a su equipo, pero también dejó un mensaje que no puede pasar desapercibido: la necesidad de elevar el nivel y el respeto en la comunicación dominicana. No fue una crítica, fue una invitación. Y viniendo de alguien con su trayectoria, ese llamado tiene peso.
No puedo decir que he cultivado una amistad profunda con Jochy, pero sí puedo decir que cada vez que nos encontramos hay un intercambio sincero de respeto y admiración. Nos ha tocado incluso competir en horarios de televisión, y nunca eso se llevó a un plano personal. Eso, en un medio tan competitivo, dice mucho. La admiración siempre ha estado intacta.
Hablar de Jochy Santos es hablar de una marca que ha trascendido generaciones. Su programa de radio, “El Mismo Golpe”, no es solo un espacio radial: es una costumbre nacional. Hay una frase que se repite en oficinas, en calles, en vehículos atrapados en el tránsito: “me voy que tengo que escuchar a Jochy”. Y no es una frase casual. Es una necesidad emocional.
En los tapones del pais , se vive. La gente riéndose sola en sus vehículos, liberando tensiones, encontrando en ese programa una especie de terapia colectiva. “El Mismo Golpe” se ha convertido en ese antiestrés nacional, en ese momento donde el dominicano “bota el golpe” después de una jornada intensa. Eso no lo logra cualquiera. Eso lo logra quien conecta de verdad.
Pero su impacto va más allá del entretenimiento. Jochy Santos es, sin duda, uno de los mayores descubridores de talento en la historia reciente de la comunicación dominicana. Por su plataforma han pasado figuras como Aquiles Correa, Diana Filpo, Hony Estrella y Albert Mena, entre muchos otros. Hoy brillan con luz propia, pero en algún momento encontraron en Jochy una oportunidad. Y eso no se olvida.
Jochy no es de los que compiten apagando a otros. Es de los que crecen haciendo crecer.
Su historia en los medios también habla por sí sola. Inició en la televisión en 1984 con “De Noche”, junto a dos gigantes como Freddy Beras Goico y Yaqui Núñez del Risco. Más adelante, en 1987, consolidó su presencia con “El Show de la Noche”. Luego vendría una de las marcas más icónicas de la televisión dominicana: “Divertido con Jochy”, un programa que marcó época desde 1999 hasta su salida del aire en 2019, y que regresó en 2024 demostrando que las buenas propuestas nunca pasan de moda.
Actualmente, sigue activo, vigente y relevante. Conduce “El Mismo Golpe” de lunes a viernes por Zol 106.5 FM, impactando a miles de oyentes diariamente, y mantiene su presencia en televisión con “Es Temprano Todavía” por Color Visión. No vive de la nostalgia. Vive de la evolución.
En un país donde hemos perdido grandes figuras de la radio y la televisión, referentes que marcaron generaciones y que ya no están, la figura de Jochy se vuelve aún más importante. Representa continuidad, calidad y credibilidad. En muchos sentidos, llena ese vacío que dejaron quienes abrieron el camino.
Su estilo es simple, pero poderoso. No es rebuscado, no es artificial. Es auténtico. Habla como habla la gente, piensa como piensa la gente, siente como siente la gente. Y por eso la gente lo siente como suyo.
No es casualidad que las grandes marcas lo busquen. No es solo por su alcance, es por su credibilidad. Porque cuando Jochy comunica, la gente escucha. Y cuando la gente escucha, confía.
Sus espectáculos de humor, siempre a casa llena, son otra prueba de esa conexión. No es un fenómeno de un solo formato. Es una figura integral del entretenimiento dominicano.
Este Gran Soberano no es solo un premio. Es un reconocimiento a una forma de hacer las cosas bien. Es la validación de que la constancia, el respeto, la humildad y la conexión genuina con el público siguen teniendo valor.
Hoy el país celebra. Y celebra con razón. Fue una decisión acertada, una de esas que dejan buen sabor y que reconcilian al público con los premios.
Y aprovecho este momento para decir algo que siempre he pensado: gracias, Jochy. Gracias por tu trayectoria, por tu coherencia, por tu forma de hacer comunicación y por regalarnos, durante décadas, razones para sonreír en medio de cualquier dificultad.
Desde este espacio que me abre Joseph Caceres cada semana en Merengala abrazo sincero a Jochy Santos y a mis amigos de ACROARTE. Nadie mejor para recibir ese reconocimiento. Fue, sin duda, un Gran Soberano a la altura de su nombre… y de su historia.

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Creo que habian personas que eran mas merecedoras de ese premio que Jochy. Lersonas con mas trayectoria y mas experiencia.
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