miércoles, 8 de abril de 2026

JUEGOS PELIGROSOS

 


Este es el Hotel Paz, que luego se convirtió en el Hispaniola. 

Transcurría el año 1957, en plena era de Trujillo, época en que yo era un niño. 

Mi padre, José Cáceres Flores, me llevó a operar de las amigdalas al hospital infantil Angelita, hoy Robert Read Cabral. 

Me situaron en una habitación unipersonal, no con todos los demás niños que estaban internados en ese período de 1957, en que no habían nacido muchos de los que leen. 

Mi papá era miembro de la escolta de Trujillo, de la 19va. Compañía, que tenía su cuartel, o fortaleza, frente al Palacio de la Policía. 

Luego de la muerte de Trujillo la destruyeron, y existen ahí otras edificaciones.

Pero siendo mi padre adscrito a una fortaleza militar dedicada a cuidar a Trujillo, siendo yo un niño, recibí facilidades, atenciones, y cuidados que no cualquiera tenía.

Y nada que ver con lo que hacían los "servicios secretos", el SIM, y otras entidades de los llamados calieses.

Aunque pertenecía al equipo de seguridad de "El Jefe", mi padre estaba muy distante del temible "Servicio de Inteligencia Militar"

Era militar de carrera, que cuando construyeron el Barrio Auxiliadora, tuvo la suerte de que se sacó una casa de las que rifaron entre los militares, donde crecí junto a Amable Germán, Ramón Pérez Martínez, (Macoris); Amaury Germán Aristy, Andres Vanderhorts,  y muchas figuras que luego fueron relevantes.

Muchos no conocieron el Hotel Paz, que junto al Embajador (1955) y El Jaragua, eran los únicos en la capital, porque en Santiago estaba el Matum; en Jarabacoa el Hotel Montaña (1954); en San Juan el hotel Maguana, y así sucesivamente.

En la revolucióm de Abril, de 1965, mi padre estaba asignado en el Campamento 16 de Agosto, donde se inició la revuelta, y estuvo a punto de perder la vida, ofreciendo servicios en Radiotelevisión Dominicana, en manos de lo constitucionalistas, cuando los aviones de San Isido la bombardeaban para sacarla del aire.

Ya lo habían hecho en las antenas y transmisores de Radio HIZ, cerca de mi casa, que la destruyeron colocándole "bombas plásticas", por parte de un comando que llegó al lugar con ese propósito.Mi padre no estaba ahí, sino en RTVD.

Mi padre, y los soldados que lo acompañaba, tuvieron que replegarse, y convirtieron nuestra casa en un fortín de armas pesadas, donde se guardaban, ametralladoras 50, 30, fusiles Mauser, Fal, ametralladoras Cristobal, Pistolas Colt 50.

Y, cosa de muchacho, sin que mi padre se enterara ni me viera, yo jugaba con armas de todos los calibres, que eran guardadas en una de las habitaciones de la casa.

Hasta que un día se me ocurrió salir a la calle armado con un fusil Fal de combate calibre 7,62 mm, de carga y disparo automático, de fuego selectivo, diseñado en Bélgica por Dieudonné Saive a fines de los años 1940.

Apuntaba con el fusil a las pocas personas que me pasaban por el lado, en calles solitarias por los tiempos de guerra. Algunos se hincaban y me imploraban, creyendo que yo los iba a matar.

Hasta que alguien le dio la queja a papá, de lo que hacía, jugando con armas verdaderas. Y me llamó y me dio un jalón la oreja.

Hasta ahi llegó el niño "rebelde". Pero nunca dije que "había peleado en la revolución de abril", como muchos "jabladores" que ahora son héroes...Yo era un muchacho. Lo mio era un juego...peligroso si. 

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NIURKA BAEZ,
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