lunes, 25 de mayo de 2026



Esa tarde la Caperucita Roja se dirigió al bosque con intenciones marcadas de cambiar la legendaria creencia que tenía que repetir todos los días como si se tratara de un acto de Disney World para entretener a la gente.

Estaba cansada de que la vieran siempre como una chica mojigata, sobre todo en estos tiempos en que el bosque habían instalado colmadones, salones de belleza, discotecas y moteles como parte de la modernidad.

Habiendo ella formado parte del grupo de Las Megadivas y después de haber aparecido en el calendario de Luis Medrano, no era verdad que iba a seguir repitiendo la historia, donde al final se presenta al leñador como el super héroe.

Para ella no era fácil gastar tanto dinero en vestidos, en salones de belleza y en cirugías estéticas para verse ”muñeca muñeca”, para entonces terminar en la cama con un jodío leñador, que no tenía ni con qué caerse muerto, y encima de eso con un grajo del carajo de ese que no se quita ni con litargirio.

Pero esa era la Caperucita de antes, la de otros siglos. La de ahora es una Caperucita moderna, actualizada, decidida a hacer su vida con un hombre que ”la ponga bien”. Una Megacaperucita, aunque el bosque la critique. Ella es de las que dicen que ”el bosque critica, pero no mantiene”.

Eso era antes que la abuela le imponía al leñador, dizque porque era un hombre ‘’serio, de su casa, trabajador”, y por ello tejieron la historia de que éste al final del cuento asume un rol protagónico.
Lo que nunca se dijo en el cuento, es que la Caperucita y el lobo tenían un romance.
 
Que lo del lobo en la cama disfrazado de abuelita no fue más que un invento para ocultar lo mucho que ella y el señor Feroz disfrutaban metidos en el lecho de la abuela, cuando esta por las tardes salía a pasear por el bosque y a cortar flores.
 
Que lo de Feroz no lo lleva el lobo solo de apellido.
 
Lo que sucede es que el cuento original fue filtrado para adaptarlo a los niños, con aquello de “abuelita, qué ojos más grandes tienes”, ”qué oreja más grandes tienes”, ”qué dientes más grandes tienes”, porque en el repaso de la Caperucita se encontró con otras ”cosas grandes” que solo se mencionan en la versión del cuento XXX.

Así que su decisión era inquebrantable…Definitivamente se iba a escapar con el lobo con la esperanza de convertirse algún día en la señora de Feroz.

A fin de cuentas el lobo era casado y ella a final del cuento tendría que conformarse con vivir ”mudada” en un apartamento haciendo el papel de amante o ”querida”.’

Convencida estaba de que a ella en definitiva le tocaría vivir la mejor parte del cuento.

Y es que de hecho toda su vida la Caperucita ha vivido ”del cuento”…

O no es así?

 

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NIURKA BAEZ,
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