miércoles, 3 de junio de 2026

LO QUE DICE ANGEL PUELLO


Por : Ángel Puello

Confieso que este es un artículo que tenía pendiente desde hace varios años.


En un país donde muchas figuras del entretenimiento que incursionan en la política terminan descuidando una de las dos actividades, el caso de Héctor Acosta, “El Torito”, merece una mención especial y un reconocimiento público.


No es frecuente encontrar a una persona que logre mantenerse vigente en los escenarios nacionales e internacionales mientras desempeña con responsabilidad una función pública tan exigente como la de senador de la República.


Sin embargo, eso es precisamente lo que ha logrado Héctor Acosta.


A lo largo de su carrera artística ha construido una trayectoria extraordinaria. Su voz ha acompañado a generaciones completas de dominicanos. Ha sido protagonista de grandes éxitos en el merengue y la bachata, ha llenado escenarios dentro y fuera del país, ha recibido importantes reconocimientos y, lo más difícil de todo, ha logrado mantenerse vigente durante décadas en una industria donde la competencia es feroz y donde muchos talentos desaparecen con el paso del tiempo.


El Torito sigue ahí.


Sigue llenando bailes, sigue conectando con el público y sigue siendo una de las voces más respetadas de la música popular dominicana.


Recuerdo que durante los años en que me correspondió producir el histórico programa Sábado de Corporán, cuando queríamos asegurar una gran respuesta del público y elevados niveles de audiencia, Héctor Acosta era una de las primeras opciones que venían a nuestra mente.


Sus canciones provocaban reacciones inmediatas. Sus temas eran utilizados en concursos, presentaciones especiales y segmentos musicales porque sabíamos que conectaban con la gente.


Eso no ocurre por casualidad.


Ocurre cuando un artista logra trascender y convertirse en parte de la memoria emocional de un pueblo.


Pero si sus méritos artísticos son notables, también es justo reconocer su labor política.


Como senador de la provincia Monseñor Nouel ha mantenido una presencia activa en las comunidades, impulsando iniciativas de apoyo social, respaldando proyectos comunitarios, gestionando soluciones para distintos sectores y sirviendo como puente entre las necesidades de la población y las instituciones del Estado.


Quienes conocen de cerca la realidad de Bonao y de toda la provincia saben que Héctor Acosta ha estado presente en momentos difíciles, apoyando causas sociales, ayudando a personas enfermas, colaborando con deportistas, estudiantes, artistas y ciudadanos comunes que muchas veces no tienen otra puerta a la cual tocar.


Su trato afable y cercano también explica gran parte de su éxito.


El Torito conserva algo que muchas figuras públicas pierden con el tiempo: la capacidad de escuchar.


Escucha a la gente.


Comparte con la gente.


Y mantiene una sencillez que le permite seguir conectado con sus raíces.


Naturalmente, como ocurre con toda persona que participa en la política, ha recibido críticas y cuestionamientos hechos mayormente por futuros candidatos a su actual cargo de senador. 

La política es quizás la actividad donde más se juzga a las personas. Pero también es cierto que los aportes realizados durante estos años no pueden ser ignorados ni minimizados.

Los hechos hablan por sí solos.


Y los hechos muestran a un artista exitoso que ha decidido utilizar parte de su prestigio para servir a su provincia y a su país.


En momentos en que tanto se debate sobre la necesidad de fortalecer el merengue, considero que Héctor Acosta tiene todavía una misión adicional que cumplir.


Por su experiencia, prestigio y credibilidad, está llamado a convertirse en uno de los grandes protectores de las nuevas generaciones de merengueros.


Incluso, podría impulsar iniciativas, concursos, programas de formación o realities musicales que permitan descubrir nuevos talentos y asegurar el relevo que necesita nuestro ritmo nacional.

La República Dominicana necesita nuevas voces, pero también necesita mentores capaces de guiarlas.


Y pocos poseen las credenciales para hacerlo como Héctor Acosta.


Porque mientras algunos han tenido éxito en el arte y otros en la política, El Torito ha demostrado que es posible triunfar en ambos escenarios sin perder la esencia humana que lo llevó hasta donde está hoy.


Y eso, en estos tiempos, merece ser reconocido.


angelpuello@gmail.com

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