Mi buen amigo y casi hermano, José del Carmen Cáceres Mateo, un experimentado periodista y una verdadera leyenda de la comunicación que hoy, con sobrados méritos, es la pluma más influyente del medio artístico.
Sé que desde tu posición, donde orienta con justicia el sentir de Acroarte, tu intención es siempre velar por el buen arte. Ese liderazgo lo tienes tú, y es algo de lo que me alegro profundamente porque te lo mereces, te lo has ganado a pulso con tu trayectoria intachable de tantos años.
Has escrito en varias ocasiones sobre nuestra gran estrella, la talentosa Steffany Constanza, oriunda de ese hermoso valle de Constanza.
Al leer tus recientes valoraciones, donde con tu sapiencia sugieres que Steffany sea colocada en lugares donde el público la pueda ver más, sentí la humilde necesidad de escribirte estas líneas.
Te escribo porque quizás, en medio de la inmensa cantidad de información que manejas a diario en el periodismo, algunos datos sobre el camino que esta joven ha recorrido se te han escapado de la memoria al momento de valorizar sus pasos, y como amigo, quiero compartírtelos con el corazón en la mano.
He venido trabajando a esta estrella desde sus catorce años, cultivando su madurez con el mayor de los rigores, forjando su formación, su capacitación y ese extraordinario desenvolvimiento que hoy exhibe en el escenario.
Steffany Constanza no es una improvisación, es el fruto de un trabajo paciente y silencioso. Para mí es una inmensa felicidad, y me honra saber que Dios me ha dado la oportunidad, como empresario artístico, de poder valorizar su talento en toda la extensión de la palabra.
Quizás no tengas presente en este instante que ella ya ha entregado su arte en el Teatro Nacional, en el Palacio de Bellas Artes, en el Gran Teatro del Cibao, en el majestuoso Anfiteatro de Puerto Plata, en el Teatro La Fiesta del Hotel Jaragua y en todos los lugares de prestigio que puedas imaginar a lo largo y ancho de nuestra República Dominicana.
Como un empresario artístico que ha estado enfocado durante gran parte de su carrera en impulsar talentos y darles verdaderas oportunidades, mi misión siempre ha sido abrir puertas y proteger nuestro folclore en su parte musical, entregando el mayor esfuerzo posible para mantener de pie la industria del entretenimiento. Por eso, mi querido Joseph, hemos llevado a Steffany a escenarios de peso, no solo a ella, sino abrazando absolutamente todos los ritmos de nuestra tierra.
En esas mismas tarimas han encontrado un espacio digno los grupos de música típica más importantes, los salseros de mayor trascendencia, los exponentes del merengue, la bachata y la música urbana.
Todo esto con el único fin de sostener las carreras de muchos talentos, de los cuales algunos salen agradecidos y otros no, pero Dios está ahí arriba observándolo todo, y Él es el único que tiene que ser justo.
Si revisamos su historia reciente, Steffany ha estado hasta siete u ocho veces en el Jaragua en eventos diseñados para darle oportunidad a todos.
En el Gran Teatro del Cibao, ha cerrado tres veces la Gala Deportiva, un evento entrañable de Santiago, porque el propio presidente de la Asociación Deportiva de Santiago la valora y me insiste en que le encanta verla en tarima.
Me han llamado del Club Naco y de muchísimos otros clubes para presentarla. Lo que trato de cuidar, con la mayor humildad, es que Steffany no es una artista para ir a presentarse en condiciones que no aporten a su crecimiento, solo por el afán de figurar. Se trata de un concepto estructurado al ritmo que mandan los nuevos tiempos, para forjar el talento que el merengue tanto necesita.
Y si hablamos de que el público la vea, los registros están ahí, mi hermano. A lo largo de nuestra geografía nacional, en cada provincia y municipio donde hemos llevado alegría al pueblo, más de cinco o seis millones de dominicanos ya han tenido la oportunidad de verla en vivo. A esto se suma muchísima gente del periodismo dominicano de todas las vertientes que ha sido testigo de su entrega en las tarimas. Y todos llegan a una misma conclusión: esa joven tiene un talento inmenso y va por muy buen camino.
Tú mismo, mi querido Joseph, la has visto muchísimas veces en esos grandes festivales populares. Es más, te recuerdo con mucho cariño aquella noche sublime en el Palacio de Bellas Artes, en una gala donde Acroarte la invitó a ser la estrella de la noche y donde precisamente a ti te reconocieron.
El teatro estaba lleno a toda capacidad. Esa noche, Steffany demostró su inmenso calibre entregando su alma al arte acompañada por su orquesta y un cuerpo de baile de alta calidad, dejando a todos enloquecidos con su presentación. Lo escribiste con la agudeza que te caracteriza y lo expresaste con firmeza, al igual que Carlos T. Martínez y Napoleón Beras.
Acaso se te olvida lo que sucedió en su magistral presentación en el Anfiteatro de Puerto Plata. Allí, bajo la dirección del reconocido maestro internacional José Antonio Molina y con el respaldo imponente de la Orquesta Sinfónica Nacional con más de cien músicos, Steffany hechizó a más de cinco mil personas que abarrotaron el lugar.
Tú mismo estabas allí, la viste vibrar, y tú mismo valorizaste que ella fue, sin lugar a dudas, la más sobresaliente de todos los que actuaron en esa noche memorable. Reconociste públicamente con tus propias letras que fue ella quien le había puesto la emoción y la excitación a ese grandioso concierto. Ese es un acto de genuina valoración que Steffany te agradece desde lo más profundo de su ser, y yo también.
Incluso, este esfuerzo ha cruzado fronteras, llegando a tierras hermanas y exigentes como Guatemala, Honduras, El Salvador, Ecuador, la ciudad de Los Ángeles, Venezuela y Colombia. Quienes han tenido el privilegio de verla actuando sobre esos escenarios desafiantes, lugares místicos e imponentes en los que a cualquier artista le gustaría estar, han comprendido su verdadera dimensión. Todas las críticas de los principales medios y cronistas especializados de esos países han sido altamente favorables.
Entonces, mi buen amigo, al poner todos estos datos sobre la mesa, quiero dejar claro desde la mayor de las humildades que no andamos en busca de un posicionamiento para una premiación. Ese no es el objetivo. Lo que buscamos es aportar talento de calidad para que el merengue y la música dominicana tengan permanencia en el gusto de la gran mayoría de los amantes del folclore y de la cultura tan rica que tenemos como dominicanos.
Lo que estamos haciendo día a día es construyendo una zapata fuerte, profunda y sólida. Una base inquebrantable para que ella pueda tener una carrera larga, fructífera y de gran trascendencia en el tiempo.
Ella va en el camino correcto, transitando la ruta exacta hacia donde deben llegar aquellos que nacen con las cualidades, el don y la gracia que ella posee.
Yo seguiré haciendo mi labor de empresario artístico paso a paso, con la tranquilidad y la certeza de que Dios es quien la va iluminando debidamente en cada uno de sus pasos y en cada escenario que pisa.







No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se valora el envío de comentarios no ofensivos apegados a la moderación.
NIURKA BAEZ,
Moderadora de comentarios