La República Dominicana cumplió. La Ceremonia Centenaria inauguró oficialmente los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 con un espectáculo de 90 minutos que puso de pie al Estadio Olímpico Félix Sánchez: más de 900 bailarines, tres escenarios, un despliegue de luces nunca visto en el Caribe y la revelación de Ky-Mani Marley como invitado internacional.
Bajo el concepto “100 años de unión, una sola región, un mismo corazón”, la justa deportiva más antigua del mundo abrió su segundo siglo en suelo dominicano.
El Presidente de la República, Luis Abinader, declaró formalmente inaugurados los Juegos. El desfile de las 37 delegaciones con la República Dominicana cerrando como anfitriona, encabezada por sus abanderados los medallistas olímpicos Marileidy Paulino y Cristian Javier Pinales, el juramento de atletas y jueces y la izada de las banderas completaron el protocolo que abre 16 días de competencias.
Un himno que se vio con el corazón
La noche abrió con una declaración de principios: el Himno Nacional interpretado en lengua de señas por el ballet contemporáneo dominicano, instruido por la maestra de lengua de señas Sonia Encarnación y con coreografía de Daime del Toro, acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Nacional Dominicano bajo la batuta del maestro José Antonio Molina. La inclusión sello de estos Juegos abrió el siglo antes que ninguna palabra.
“Dominicano Soy”: el orgullo en tres generaciones
El cuadro “Dominicano Soy”, con coreografía de DNI Dancers Studio y Osvaldo Víctor, abrió con “Quisqueya” de la autoría de Rafael Hernández en la voz de Manny Cruz, junto a Techy Fatule, Lomiel y el Lápiz Conciente, en una pieza de la autoría de Willy González (Redimi2) con producción musical de Antonio González. Niños bailarines compartieron escena con los artistas: el relevo generacional de la dominicanidad, en vivo.
“Corazón de Fiesta” puso a bailar al estadio
La canción oficial de los Juegos, “Corazón de Fiesta” de la autoría de Vladimir Dotel, sonó en vivo y convirtió el estadio en una sola pista de baile. La coreografía de Marcos Taveras (Santiago Dance Center) y la participación especial del Niño Aron sellaron el momento más festivo de la noche: el tema que el país venía bailando en el challenge, ahora con decenas de miles de voces coreándolo en el Félix Sánchez.
El Caribe anglófono y la revelación de la noche: Ky-Mani Marley
El homenaje a la riqueza cultural de las islas anglófonas del Caribe recorrió sus raíces africanas hasta el reggae, la soca, el calipso y el dancehall, protagonizado por Héctor Aníbal, Vakero y Mark B, con apoyo musical de Maffio, arreglo musical de Antonio González y coreografía de Da Republick. Y entonces llegó la sorpresa que la producción guardó hasta el final: Ky-Mani Marley, hijo de la leyenda Bob Marley, el invitado internacional de la Ceremonia Centenaria, selló el abrazo del Caribe completo en una ceremonia bilingüe donde ninguna delegación vino de visita: todas vinieron a su fiesta.
“Soy Caribe”: el estadio hecho lienzo y los homenajes al merengue y la bachata
En el gran segmento “Soy Caribe”, las obras de Ada Balcácer, Guillo Pérez, Cándido Bidó, Tovar, Elsa Núñez y Jorge Pineda se proyectaron sobre los escenarios, convirtiendo el Félix Sánchez en un lienzo de las artes plásticas dominicanas.
El vestuario también habló en dominicano: las bailarinas lucieron en sus tocados la flor de Bayahíbe la flor nacional, y los varones vistieron trajes inspirados en Coli, la mascota de los Juegos.
Allí vivieron los homenajes: Jandy Ventura y Miriam Cruz cantaron “Merenguero hasta la Tambora” en tributo a Johnny Ventura con Jandy vistiendo una chaqueta con el rostro de su padre, ilustrada por el artista dominicano Angurria; Alexandra y Jeo Veras honraron la bachata con “Pena por Ti”, de Luis Segura, con coreografía de Laura Ramírez; y El Prodigio puso su acordeón al merengue típico con “Ella”, del maestro Molina. Entonces el campo se llenó con el icónico merengue “Caña Brava”: 118 parejas 236 almas bailando sobre el campo del estadio. Un número que la República Dominicana lleva grabado en el corazón: esa noche, el merengue también se bailó por quienes hoy lo bailan desde el cielo.
"El cierre fue de antología: Maridalia Hernández interpretó 'Soy Caribe' haciendo su entrada en la 'yola de la esperanza', ilustrada por el artista Poteleche, cargada por bailarines que encarnaban pescadores, entre cuerpos de baile que simulaban el oleaje del mar y bailarines que lucían sombreros tejidos a mano por artesanos de Gurabo, pintados uno a uno la plástica, la música y la memoria del Caribe navegando juntas."







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NIURKA BAEZ,
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