jueves, 9 de julio de 2026

LO QUE DICE ANGEL PUELLO


Las redes sociales están decidiendo qué programa sobrevive, qué comunicador crece y qué contenido se convierte en conversación nacional

Por: Angel Puello

La televisión dominicana vive una transformación silenciosa, pero profunda. Ya no basta con estar en un canal abierto, tener un horario estelar o contar con una escenografía costosa. 


Hoy, el verdadero termómetro de un programa no está solamente en el rating tradicional, sino en lo que ocurre después en Instagram, TikTok, YouTube, Facebook, X y WhatsApp.


En República Dominicana, la televisión y las redes sociales dejaron de ser mundos separados. Ahora funcionan como una sola maquinaria de influencia. 


Un comentario dicho en un programa matutino puede convertirse en tendencia al mediodía. Una entrevista en televisión puede alcanzar más impacto por los cortes que circulan en TikTok que por la transmisión original. 


Un momento espontáneo en un panel puede recorrer grupos de WhatsApp y terminar marcando la conversación pública del día.


El dato digital del país explica este fenómeno. 


República Dominicana tiene una población altamente conectada, con millones de usuarios activos en redes sociales y una penetración de internet que coloca al celular como la principal pantalla nacional. 


Esa realidad ha cambiado la forma de consumir información, entretenimiento, farándula, política y opinión pública.


Antes, el televidente esperaba el horario del programa. Hoy, el usuario ve el fragmento que le envían. Antes, el canal decidía qué era importante. Hoy, el algoritmo, los influencers, los portales digitales y los grupos de WhatsApp amplifican lo que consideran más atractivo, controversial o emocional. 


La televisión dominicana ya no compite solamente con otros canales; compite con reels, lives, podcasts, streamings, youtubers y creadores de contenido que producen desde un estudio, una sala o un celular.


Esto obliga a replantear el negocio televisivo dominicano.


Programas como los de variedades, análisis político, farándula, entrevistas y comentarios de actualidad dependen cada vez más de su capacidad para generar clips compartibles. 


El éxito ya no está únicamente en una emisión de una o dos horas, sino en la cantidad de momentos cortos capaces de viajar por redes sociales.


La televisión que no entiende esto envejece rápido. 


El comunicador que no sabe hablarle a la cámara tradicional y al mismo tiempo producir frases, gestos o ideas que funcionen en redes, pierde terreno. 


En cambio, quien domina ambos lenguajes multiplica su influencia: sale en televisión, se convierte en video corto, llega a WhatsApp, entra a TikTok, provoca debate en Instagram y termina siendo citado en otros programas.


Pero este cambio también tiene riesgos. La presión por viralizar puede empujar a la exageración, al escándalo fácil, al conflicto artificial y a la sustitución del análisis por el espectáculo. 


En la televisión dominicana ya se nota: a veces no se busca informar mejor, sino conseguir el corte más explosivo. No se persigue profundidad, sino reacción.


Sin embargo, bien utilizadas, las redes sociales pueden fortalecer la televisión nacional. Permiten medir el pulso ciudadano, acercar los programas a los jóvenes, rescatar segmentos valiosos, aumentar la audiencia y convertir una producción local en contenido de alcance internacional.


La gran conclusión es clara: en República Dominicana, la televisión que sobreviva no será necesariamente la que tenga más años, más tradición o más recursos. Será la que entienda que la pantalla principal ya no está en la sala de la casa, sino en la mano del ciudadano.


Hoy, la televisión dominicana no termina cuando se apaga el canal o cuando termina el programa. Comienza de nuevo cuando el video se comparte.


Nota final

Para sostener el enfoque dominicano: DataReportal/Kepios reportó 7.89 millones de identidades activas en redes sociales en República Dominicana a octubre de 2025, equivalentes al 68.3% de la población.  


Acento, citando el informe Digital 2026, señala que el país alcanzó 10.5 millones de usuarios de internet, con 91% de penetración, y que el acceso a redes sociales es totalmente móvil. 


El periódico El Dinero también recogió el dato de 7.9 millones de cuentas en redes sociales y destacó el peso del celular como vía principal de conexión. 

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