Todo el universo artístico tenía trabajo, en los night clubs, en los escenarios de hoteles, boites, discotecas, y en los resorts.
Había músicos que laboraban en los hoteles como orquesta de planta, al igual que muchos cantantes solistas.
Fuego Fuero era una de las más populares discotecas de la zona oriental, y vean la cartelera que tenía para toda la temporada navideña, rivalizando con los lugares del Distrito Nacional.
Habían amigos que por nada del mundo se aventuraban a cruzar a los lugares de la zona oriental, por más que uno tratara de convencerlos, pues la menospreciaban.
Pues yo si me iba, y mucho que bailaba en Fuego Fuego y logré amistad con las mujeres más bonitas de la época, incluyendo a una, que no la menciono por nombre, porque está casada con un oficial de la policía; otra que se fue para Estados Unidos, y vive ahora en una especie de castillo medioeval, parecido al de Romeo, con estatuas y armaduras antiguas.
En fin señores, vean las figuras que presentaba en navidad “Fuego Fuego”, donde yo llegué a montar varios bailes a beneficio de Acroarte.
Y pensar que el dueño murió en pleno auge del establecimiento, en una discusión doméstica pendeja, por una mata de mango, en el patio de su casa, luego de que un descerebrado le hizo un disparo.


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