Por Ángel Puello
En mis más de 40 años dedicado a la producción audiovisual, realizando programas infantiles, concursos, espacios de variedades, producciones familiares, realities, carnavales, especiales de fin de año y grandes eventos televisivos, he aprendido una lección que considero importante compartir: una cosa es que un programa no nos guste y otra muy diferente es que sea una mala producción.
Esta reflexión no pretende defender ningún programa en particular, ni cuestionar el derecho legítimo de los críticos y del público a expresar sus opiniones. Busca explicar lo que muchas veces se esconde detrás de una avalancha de críticas que puede destruir, en cuestión de días, el esfuerzo de meses y hasta años de trabajo.
Vivimos una época en la que una opinión negativa puede recorrer el mundo en minutos. Lo que anteriormente se comentaba en un periódico, en espacios especializados como Arte Nacional, de Joseph Cáceres, o Todo un Poco, de Mundito Divinal, hoy puede multiplicarse mediante cientos de plataformas digitales, programas radiales, canales de televisión y redes sociales.
Y aquí comienza un fenómeno psicológico y sociológico que merece nuestra atención.
Cuando confundimos nuestros gustos con la calidad
Recuerdo que, durante una charla que impartí a estudiantes en una feria, un joven levantó la mano para afirmar categóricamente que Sábado Gigante Internacional, conducido por Don Francisco, era uno de los peores programas que había visto.
Le pregunté por qué.
Me respondió que estaba cansado del Chacal, de las canciones de Don Francisco y de las discusiones que este sostenía con una de sus colaboradoras argentinas.
Entonces le pregunté su edad. Tenía aproximadamente 19 o 20 años.
Le expliqué que Sábado Gigante no estaba diseñado exclusivamente para jóvenes como él. Era una producción de entretenimiento familiar, con segmentos destinados a diferentes generaciones.
Que sus contenidos no coincidieran con sus preferencias no significaba que fuera una mala producción.
Aquella conversación quedó grabada en mi memoria.
Lo mismo ocurre cuando un programa dirigido a públicos de determinados niveles socioeconómicos es evaluado desde los gustos y expectativas de otros sectores, o cuando una propuesta concebida para jóvenes de 18 a 25 años es juzgada exclusivamente por personas mayores de 40 o 50.
Por supuesto, cualquier ciudadano tiene derecho a criticar cualquier programa. Pero una evaluación profesional debe considerar su público objetivo, sus propósitos, su formato y los resultados que pretende alcanzar.
Las expectativas exageradas pueden convertirse en enemigas
Existe otro fenómeno que he observado repetidamente: productores y conductores que, entusiasmados con sus proyectos, anuncian que presentarán algo jamás visto en la historia de la televisión.
Prometen revolucionar la comunicación, romper todos los esquemas y ofrecer una experiencia extraordinaria.
Sin darse cuenta, construyen una expectativa prácticamente imposible de satisfacer.
Desde el punto de vista psicológico, cuanto mayor es la promesa, mayor puede ser la decepción cuando el resultado no alcanza lo anunciado.
No se descarta qué finalmente él productor cumplio con lo que prometió pero la gente esperada mucho pero mucho más .
Una producción buena puede terminar siendo considerada mediocre, sencillamente porque prometió ser extraordinaria.
Por eso siempre he considerado que es preferible sorprender al público con los resultados antes que comprometerse con promesas desproporcionadas.
Cuando las diferencias políticas y personales contaminan las críticas
No podemos ignorar otra realidad.
En ocasiones, quien dirige una producción tiene diferencias políticas con determinados sectores de la población.
Puede pertenecer a un partido, simpatizar con un candidato o haber protagonizado enfrentamientos públicos.
Cuando estrena un programa, algunas personas aprovechan la oportunidad para descargar viejos resentimientos.
Otras veces no existen diferencias políticas, sino rivalidades profesionales, conflictos personales o cuentas pendientes.
Entonces la crítica deja de concentrarse en la escenografía, el contenido, la conducción, el ritmo o la realización técnica.
El objetivo pasa a ser desacreditar a quien está detrás del proyecto.
Esto no significa que toda crítica negativa responda a intereses ocultos. Muchas son legítimas, necesarias y extraordinariamente útiles.
El problema aparece cuando los prejuicios sustituyen al análisis.
Programas internacionales que necesitaron tiempo para demostrar su valor
La historia de la televisión internacional ofrece ejemplos interesantes.
Saturday Night Live, uno de los espacios humorísticos más emblemáticos de Estados Unidos, recibió críticas contradictorias cuando comenzó en 1975. Algunos especialistas cuestionaron su irregularidad y determinados segmentos, mientras otros reconocieron su originalidad.
Con el tiempo se convirtió en una institución televisiva.
Otro ejemplo es The Office, cuya adaptación estadounidense recibió opiniones divididas durante su primera temporada. Posteriormente alcanzó reconocimiento internacional y obtuvo importantes premios.
Ambos casos demuestran que una primera impresión no necesariamente determina el futuro de una producción.
También nos enseñan que innovar implica riesgos y que ciertos formatos necesitan tiempo para encontrar su identidad, ajustar contenidos y conectar con su audiencia.
Detrás de un programa existen familias que dependen de él
Esta es posiblemente la parte que más me preocupa.
Cuando alguien observa un programa de televisión, normalmente ve al conductor, los invitados y la escenografía.
Pero detrás puede existir una empresa que realizó inversiones millonarias.
Hay camarógrafos, productores, editores, diseñadores, técnicos de sonido, maquillistas, encargados de redes sociales, contables, asistentes, personal administrativo y numerosos colaboradores.
Muchos dependen económicamente de esa producción.
Cuando una campaña de descrédito contribuye a provocar su desaparición, las consecuencias pueden extenderse mucho más allá de sus principales figuras.
Se pierden empleos, contratos, inversiones y oportunidades profesionales.
Por supuesto, ninguna producción debe mantenerse artificialmente por el simple hecho de generar empleos. Pero tampoco merece ser condenada injustamente por razones ajenas a su calidad.
El sufrimiento psicológico que casi nadie vez
Existe igualmente una dimensión humana que pocas veces se considera.
Detrás del productor o conductor están sus padres, su esposa, su esposo, sus hijos, sus familiares y sus amigos.
Cuando una producción se convierte en blanco de burlas, ataques personales y descalificaciones masivas, las consecuencias emocionales pueden ser profundas.
No es lo mismo recibir una crítica profesional que enfrentar cientos de mensajes humillantes.
La crítica responsable señala errores, identifica debilidades y propone mejoras.
La crítica destructiva procura ridiculizar y desacreditar.
Ambas pueden parecer iguales en una pantalla, pero sus motivaciones y consecuencias son diferentes.
El peligro de repetir lo que dicen los demás
Recuerdo otra experiencia reveladora.
En cierta ocasión, una persona comentó negativamente sobre un programa televisivo recién estrenado.
Le pregunté qué le había parecido.
Me respondió que era malísimo.
Cuando quise conocer cuáles aspectos consideraba deficientes, terminó confesándome algo sorprendente:
—Yo realmente no lo he visto, pero como todo el mundo está diciendo que es malo, también puse que era malo.
Aquella respuesta me confirmó la fuerza de lo que en psicología social se conoce como influencia social o conformidad grupal.
Muchas personas terminan adoptando opiniones porque perciben que son compartidas por la mayoría.
En las redes sociales, esa dinámica puede intensificarse.
Una crítica repetida miles de veces puede crear una percepción negativa incluso entre personas que jamás han visto la producción.
Y cuando esa percepción se consolida, revertirla puede resultar extremadamente difícil.
¿Cómo debemos evaluar verdaderamente una producción?
Considero que antes de declarar que un programa es bueno o malo debemos analizar aspectos fundamentales: su público objetivo, la calidad técnica, el contenido, la creatividad, el ritmo, la conducción, la originalidad, la coherencia del formato y su capacidad para cumplir los objetivos propuestos.
También debemos preguntarnos si estamos evaluando el producto o nuestros sentimientos hacia quienes lo realizan.
Un programa puede ser técnicamente excelente y no gustarnos.
Otro puede tener deficiencias importantes y resultar entretenido.
Y una producción que comienza con errores puede mejorar extraordinariamente después de varias entregas.
La crítica es indispensable para elevar la calidad de nuestros medios. Sin ella, muchos productores nunca identificarían sus debilidades.
Pero criticar responsablemente exige conocimiento, independencia, equilibrio y, sobre todo, haber visto aquello que estamos juzgando.
Después de más de cuatro décadas produciendo televisión, he sido testigo de éxitos, fracasos, injusticias y extraordinarias transformaciones.
Por eso considero que antes de contribuir a destruir públicamente una producción debemos reflexionar sobre las razones de nuestro juicio.
No se trata de regalar elogios ni de guardar silencio ante la mediocridad.
Se trata de comprender que detrás de cada programa existen sueños, inversiones, empleos, familias y seres humanos.
Y que una crítica puede convertirse en una herramienta para construir o en un instrumento para destruir.
Mi conclusión es sencilla: tenemos todo el derecho de decir que un programa no nos gusta, pero debemos tener argumentos suficientes antes de sentenciar que no sirve.
Porque muchas veces el problema no está en lo que estamos viendo, sino en los prejuicios, las expectativas y los intereses con los que decidimos mirarlo.
Y esa diferencia puede determinar el destino de una producción y de muchas personas que dependen de ella.






Un articulo lleno de justicia para nuestros sacrificados productores de tv y radio y digitales
ResponderEliminarLOCO...
EliminarY si el programa no nos gusta...(por su mala "producción)...
Que tendrías que decir.(AS)
Si no conociera la trayectoria de don Ángel Puello, cualquiera podría pensar que este artículo fue motivado por Alfonso Rodríguez o por alguno de los nuevos productores de televisión cuyos programas han recibido fuertes críticas. Sin embargo, quienes seguimos sus escritos en este espacio de don Joseph Cáceres sabemos que Puello escribe desde sus convicciones, sin necesidad de defender ni atacar a nadie.
ResponderEliminarEste artículo es una verdadera lección para quienes muchas veces criticamos despiadadamente programas de radio, televisión o películas, sin comprender todo lo que implica una producción. Es un trabajo extraordinariamente educativo, equilibrado y orientador, que invita a reflexionar antes de juzgar. Considero que Ángel Puello ha logrado una obra maestra sobre la naturaleza de la crítica. ¡Mis más sinceras felicitaciones!
¡BUENO, BUENO, BUENO! LEER A ÁNGEL PUELLO ME HACE RECORDAR AQUELLA FAMOSA FRASE: «ENTRE BOMBEROS NO SE PISAN LA MANGUERA». ¡MUY, PERO MUY BUENO!
ResponderEliminarPARA ALFONSO RODRÍGUEZ Y SU PROGRAMA, ESTE ARTÍCULO PODRÍA VALER MÁS DE 10 MILLONES DE PESOS, LOS MISMOS 10 MILLONES QUE ÉL PROCURABA ALCANZAR EN AUDIENCIA. Y CREO QUE HASTA ESA CIFRA SE QUEDA CORTA FRENTE AL VALOR POSITIVO QUE REPRESENTA ESTE ESCRITO PARA ALFONSOS Y EL TREMENDO BERENJENAL DE CRÍTICAS QUE HAN RECIBIDO.
LO ANALIZADO POR ÁNGEL VIENE A TIRARLES LA TOALLA A BEMBERE Y A DIVERTIDO CON JOCHY, PERO SE LA TIRA DE UNA MANERA MAGISTRAL, ELEGANTE Y ESPECTACULAR. ¡TODAVÍA NO ME CANSO DE LEERLO! FUE ORO PURO PARA ALFONSO Y PARA OTROS PRODUCTORES CUYOS PROGRAMAS HAN SIDO BLANCO DE CRÍTICAS DESPIADADAS EN LAS REDES SOCIALES.
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ResponderEliminar¡ALFONSO RODRÍGUEZ DEBE ESTAR CELEBRANDO CON UNA BUENA COPA DE VINO! DESPUÉS DE TANTAS CRÍTICAS CONTRA SU BEBERE, APARECIÓ UN VALIENTE QUE, SIN MENCIONARLO DIRECTAMENTE, SALIÓ EN SU DEFENSA CON UNA ELEGANCIA EXTRAORDINARIA. ¡ESTOY CON LA BOCA ABIERTA, MARAVILLADO! Y LO MEJOR ES QUÉ ÁNGEL PUELLO TIENE MUCHA RAZON EN LA MAYORIA DE LAS COSAS QUÉ EXPRESA .
Si nos llevamos de este articulo muchos tendrían qué pedirle disculpa a Alfonso Rodriguez y a todo su equipo y para rematar quién lo escribe no es un cualquiera , es un productor qué está coronado de muchos éxitos
ResponderEliminarColor Visión, responsable de muchas de las producciones televisivas más cuestionadas de los últimos días , debe estar bailando sobre una mesa con este artículo que parece caerle como un regalo del cielo. Qué pena que figuras como Mariasela Álvarez y programas de calidad como el de Pamela Todo un Show de Pamela Sued ya estén fuera de Color Vision y una pena qué otro programa de tanta calidad cómo Noche de Luz de Luz Garcia ya dejo de estar en Antena Latina .
ResponderEliminarAlfonso Rodriguez le debe un gran favor al Zorro por publicar este articulo qué escríbe un maestro de generaciones de tv cómo lo es Puello
ResponderEliminarLOS QUE HEMOS DESBARATADO A BEMBERE TENEMOS REMORDIMIENTO DE CONCIENCIA AL LEER LO QUE RECOMIENDA ÁNGEL PUELLO AL EVALUAR UN NUEVO PROGRAMA DE TV O DE RADIO
ResponderEliminarEl articulo es un reconocimiento y enseñanza para todos sobre las críticas exageraradas ,injustas y muchas veces justas pero dañinas
ResponderEliminarTodo aquel que vaya a analizar una obra de teatro, programas de tv y radio o eventos deberia primero leer este manual
ResponderEliminarSanto cielooooo pero Alfonso lo menos que debe hacer es leeer muchas veces en BEMBERE este articulo del Zorro que le salva la campana , Color Vision tendría que ponerle
ResponderEliminarImágenes y voz a este analisis de Merengala de don Joseph Caceres
Alfonso, por lo arrogante que es no creo que le
ResponderEliminarde la importancia a esto que acabo de leer en la web de Joseph .
En los momentos de crisis es que se descubren a los amigos reales y lo que he apreciado de este trabajo de opinión de Ángel Puello es que su analisis le tira una soga de apoyo a Bembere y a todo su elenco. La
ResponderEliminarVerdad es que está pagina de Caceres con este articulo es salvacion para Alfonso . NO HAY DUDAS
El elenco de Bambere tendría que declarar a MERENGALA la plataforma salvadora del año con este trabajo de opinión que aparenta justo .
ResponderEliminarImagino que lo menos que seran socios joseph y puello de Alfonso en Bamberè y Otros proyecto . jajaja esto es relajo mío ya que pienso que Ángel ha dado en el clavo con lo que escribe
ResponderEliminarSI SOY ALFONSO Y HAGO QUE ESTO LO LEAN LOS 10 MILLONES DE TELEVIDENTES QUE BUSCA ALFONSO EN SU COMENTADO PROGRAMA
ResponderEliminarPalabras de un MAESTRO DE LA PRODUCCIÓN
ResponderEliminarEl ZORRO SE LA ACABA DE JUGAR A FAVOR DE LOS NUEVOS PROGRAMAS CRITICADOS
ResponderEliminarALFONSO HA ENCONTRADO UN DEFENSOR INESPERADO Y CREIBLE EN ESTOS TEMAS DE PRODUCCIÓN CREATIVA.
ResponderEliminarFuera de los chismes del patio deben apreciar el aporte de lo que aquí se lee pues cambia mentalidades a la hora de evaluar él trabajo de los demás
ResponderEliminarEl ARTICULO ES TAN OPORTUNO Y JUSTO
ResponderEliminarQUE MERECE FELICITACION A JOSEPH Y DEMÁS
LO MEJOR QUE ÁNGEL CUELLO A ESCRITO
ResponderEliminarPARA EL
ZORRO
Esto es un articulo pensado , investigado y muy alejado de la generación superficial llamada a lo FOKE
ResponderEliminaresta vez sui Puello va a romper su record de 34 autoalabanzas con 34 o mas pseudonimos propios.
ResponderEliminarY QUIEN SOPORTA ESTA NOCHE A ALFONSO RODRIGUEZ Y SU ELENCO DE BENBERE LUEGO DE ESTE ARTICULO DEL MAESTRO DON ANGEL
ResponderEliminarDudo que la gente de benberé sepan apreciar lo que acaba de hacer Joseph Cacerea a su favor con esta publicacion de Angelito Puello
ResponderEliminarMuy bueno lo que dice usted
ResponderEliminarpero cuánta verdad en este artículo
ResponderEliminarJoseph , es fabuloso lo dicho
ResponderEliminarLo más justo que este productor ha dicho en su vida
ResponderEliminarCuánta gente guapa por está toalla que se le tiró a ALFONSO RODRÍGUEZ y su programa
ResponderEliminarEL MAYOR LOGRO DE ESTE ANALISIS ES QUE NO SE MENCIONA A NADIE EN PARTICULAR Y ESO LO HACE MAS CREÍBLE
ResponderEliminarUna pregunta angelito, y tú porqué no te lanzas al aire ? Tienes miedo de fracasar ? Crees que acumulaste mucho dinero y vives del pasado tienes miedo ? Las generaciones de hoy no te conocen, seguirás en el anonimato, solo tienes sus opciones terminar en el olvido o lanzarte o es un caobo que quieres ?
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