viernes, 30 de octubre de 2026

 

No es raro escuchar en los barrios de la capital o de cualquier provincia expresiones como: “se fue el wifi”, “me están robando el wifi”, “está muy lento” o “cállate, que estoy colgado del wifi del vecino”. Sin embargo, muy pocas personas conocen realmente su origen y su verdadero significado.

Y es bueno saber que aunque la tecnología inalámbrica actual es un elemento imprescindible en la vida cotidiana de millones de personas, pocos usuarios conocen que la red utilizada para transmitir datos a alta velocidad, wifi tiene orígenes vinculados directamente a conflictos bélicos internacionales del siglo pasado.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la reconocida actriz austríaca Hedy Lamarr concibió una solución revolucionaria. Combinando un talento artístico sobresaliente con fascinantes conocimientos en ciencia y tecnología, la intérprete decidió contribuir de forma activa al esfuerzo de la defensa militar estadounidense.

No es raro escuchar en los barrios de la capital o de cualquier provincia expresiones como: “se fue el wifi”, “me están robando el wifi”, “está muy lento” o “cállate, que estoy colgado del wifi del vecino”. Sin embargo, muy pocas personas conocen realmente su origen y su verdadero significado.

Y es bueno saber que aunque la tecnología inalámbrica actual es un elemento imprescindible en la vida cotidiana de millones de personas, pocos usuarios conocen que la red utilizada para transmitir datos a alta velocidad, wifi tiene orígenes vinculados directamente a conflictos bélicos internacionales del siglo pasado.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la reconocida actriz austríaca Hedy Lamarr concibió una solución revolucionaria. Combinando un talento artístico sobresaliente con fascinantes conocimientos en ciencia y tecnología, la intérprete decidió contribuir de forma activa al esfuerzo de la defensa militar estadounidense.

Tuvieron que transcurrir varias décadas para que la brillante invención obtuviera el justo reconocimiento merecido. Durante la histórica crisis de los misiles soviéticos en Cuba, las fuerzas armadas finalmente aplicaron esta innovadora metodología para interceptar comunicaciones clave y coordinar defensas.

El valioso principio de salto en frecuencia desarrollado por Lamarr y Antheil sentó las bases operativas de las telecomunicaciones actuales. Sin esta contribución histórica, estándares inalámbricos tan fundamentales para la sociedad moderna como la tecnología Bluetooth y el wifi no existirían.

El camino regulatorio hacia el espectro libre
A mediados de la década de 1980, la Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense liberó diversas bandas de espectro radioeléctrico. Esta medida administrativa crucial permitió a los desarrolladores privados crear dispositivos electromagnéticos operables públicamente sin requerir costosas licencias estatales de transmisión.

No obstante, los primeros prototipos comerciales enfrentaron serios inconvenientes técnicos debido a la falta de homogeneidad. La ausencia deliberada de estándares unificados impedía que los equipos electrónicos diseñados por distintos fabricantes pudieran conectarse de manera eficiente entre sí en redes compartidas.

Para resolver la fragmentación del mercado tecnológico, un influyente comité sectorial impulsó la adopción del histórico estándar denominado 802.11. Aprobada oficialmente en 1997, esta normativa unificada estableció los parámetros de transmisión para garantizar la plena interconexión inalámbrica entre diversos periféricos.

Poco tiempo después, un conglomerado empresarial consolidó la alianza comercial destinada a promocionar este avance tecnológico masivo. Esta icónica organización global rebautizó formalmente la arquitectura de red inalámbrica con la popular denominación comercial con la cual hoy todos la identificamos: wifi. (
Jorge González. Periodista, fotógrafo, reportajista y editor fotográfico de El Nacional)



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