Después de con
cluido el premio Casandra y haber disfrutado de los dimes y diretes que produjo la llamada Alfombra Roja, más la guerra de los vestidos y unas cuantas cositas y cosotas, ahora nos topamos con que Celinés Toribio, pretendiendo asumir una pose de diva internacional, envía notas a los periódicos "informando" de que el vestido de su próxima boda (?) costará US20 mil dólares.Ya hace meses que la chica, que se las arregla para hacer, entre otras cosas, relaciones públicas invisibles muy bien pagadas en instituciones del Estado, como la Secretaría de Turismo, ha montado una campaña sobre una boda que quiere presentar como las del siglo cuando en verdad ella no posee ni el status ni la proyección artística que le lleve a querer pretender que el público desea saber cada detalle de esa boda.
Como mujer, y sobre todo como dominicana, siento vergüenza ajena de ver cómo alguien ya con una edad en los Ta y pico, que debería estar consciente del ridículo que hace, quiera meternos por ''boca, ojo y nariz'' un matrimonio en el que hasta se ha difundido que habrá una invitación con un mapa y un password !.
El pobre hombre (y tenía que ser extranjero y con razón !) debe estar alelado al ver esta chica trabajando más en la promoción de la boda que
en prepararse para el matrimonio.Si la boda es con invitación exclusiva y con invitados internacionales (?), y no va a ser televisada ni tiene asegurada la venta en exclusiva de las fotos, no veo a qué viene el que haya una promoción tan cursi que con lo del vestido de 20 mil dólares ''botó la pelota'', pues se agarra de que unos cristales que se usarán en la pieza "son los mismos" que usara en su vestido la cantante Thalia cuando se casó con Tommy Mottola.
Quién le ha dicho a Celinés que una boda suya (conociendo a la chica y su vida tumultuosa en Nueva York) tiene el carácter de una celebridad?.
Es que se le habrán subido los humos a la cabeza?. En verdad toda esa premoción no es más que una muestra de vanidad populachera de la Toribio, que presume de ser comunicadora, pero que cae víctima de ridiculeces propias de gente sin materia gris y sin perspectiva de lo que deben servir los medios de comunicación.
FOTOS: Celinés y Giancarlo