martes, 25 de marzo de 2008

!AH EL SAKE QUE HACE COSAS!

Tanto que se les advirtió que tuvieran cuidado con las mujeres que aparecen en las calles de Tokio y no hubo forma de que entendieran las razones por las cuales se les hacía la advertencia.
Desde que arribaron al aeropuerto Narita el instinto animal les llevó a procurar la experiencia de experimentar el amor con una geisha, tan proverbiales en recursos amatorios que sólo ellas con sus técnicas milenarias pueden prodigar.
Se les dijo que con solo llamar desde el hotel les pasarían a buscar por la misma habitación, luciendo su atuendo típico, con la seguridad del registro de identidad que necesariamente tenían que dejar en el lobby, con la calidad además de un servicio esmerado asegurado.
Hasta se les hizo la anécdota de Sergio Hernández cuando fue a cantar al Festival de la Canción de Seúl, en Corea, que desde la habitación del hotel Lotte pidió una masajista para que le diera un servicio erótico con las técnicas orientales de acostarse encima del cliente.
De nada valieron los sabios consejos.
Lo que deseaban era una popola japonesa a como diera lugar.
Y claro que las consiguieron...
No las lograron en Ginza, porque eran muy caras y por ello cayeron en Roppongi, avisados de que allí si podían encontrarlas como en una Duarte cualquiera.
Pero un gustazo, un trancazo.
Al final solo quedan los lamentos y los pedidos de juramento para que eso no lo sepa nadie.
Y tener uno que callarse para no delatar amigos que no se llevan de consejos...
Cuándo aprenderán que los travestis orientales también existen, con la diferencia de que operan en una cultura que les da licencia para llevar una vida normal de convivencia con los demás sin ser atacados ni molestados?
Y despues dicen !ah el sake que hace cosas!

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NIURKA BAEZ,
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