domingo, 1 de febrero de 2026

PUBLICADA EN EL 2014



lunes, 7 de julio de 2014

El angel de Sergio Vargas
Esa señora que ustedes ven ahí es Glee Ballard, quien era alta ejecutiva del afamado night club Copacabana de Nueva York, y quien fue una protectora y promotora de Sergio Vargas en una etapa pasada, cuando asumió su carrera.

Glee, que no hablaba español, se dedicó a Sergio Vargas en cuerpo y alma y como su manager en Nueva York. Lo mercadeó a nivel de un gran producto, haciendo acopio de sus relaciones y sus vínculos con gente del negocio en el mercado norteamericano.

Quien no le pagaba por la orquesta de Sergio lo que ella consideraba que se debía cobrar, no le vendía  un baile.

"Prefiero que toque solo en el Copacabana, si no aceptan mis condiciones", decía Glee.

Fueron tiempos de un Sergio bollante y abundante bajo el protectorado de Glee, quien conseguía hasta patrocinio de CocaCola para las actividades de Sergio en Nueva York, algo que no lograba ninguna otra orquesta.

De igual manera colocaba la agrupación en actividades del ambiente norteamericano, nada que ver con dominicanos.

Estaba tan inspirada en el Negrito de Villa, que hasta vino a Santo Domingo a participar de la entrega de un generoso donativo en efectivo, para una fundación que tenía Sergio.

Todo iba muy bien, hasta que el artista decidió mirar hacia otro horizonte, y encaminarse por otros senderos.

Es decir, que "le sacó los pies" a Glee Ballard.
Fue una decisión un tanto difícil, porque se dijo que "eso no se iba a quedar así", y muchos temieron por Sergio como artista, porque dicen que no hay cosa más terrible que una mujer despechada. Y Glee no era un "out" fácil.

Ella hizo algunas escaramuzas, pero no pudo...

Aunque no faltaron quienes acusaron a Sergio de ingrato.

Sin embargo, El Negrito se la ingenió para salir ileso...

Pese a que hay "amores que matan" y besos que "envenenan"...

Sergio se impuso a esos amoríos que muchos tenemos y que a final de cuentas se traducen en daño.

Porque en éste medio, el que no sabe navegar ni nadar, "se ahoga".

Sin embargo, no hay que olvidar el apoyo, y los esfuerzos que hizo Glee, por Sergio. La conocí en esos tiempos en Copacabana, que tenía dos locales. Uno donde se presentaban las orquestas de salsa y de merengue, y otro recinto para la música urbana.

El que más me gustaba era donde estaba la música tropical, donde en medio del público habian unas plataformas, donde bailaban unos mujerones emociantes, que si te llevaba de ellas te bebías la barra entera pidiendo tragos. 


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NIURKA BAEZ,
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