domingo, 1 de marzo de 2026

PUBLICADO AQUI HACE 15 AÑOS

 

Domingo, 31 de octubre de 2010


ESTRATEGIA DE MERCA-DEO

Es erróneo creer que artistas como Fernando Villalona y Anthony Santos no siguen estrategias, y que se sustentan solo en que ambos son los Mayimbes de la música.

Eso refiere uno de nuestros lectores, a propósito de la columna donde hablaba de las estrategias de mercadeo en el medio artístico.

Y lo puedo decir con conocimiento de causa.

Ya les conté que cuando se dividieron Los Hijos del Rey, el grupo que se quedó con Villalona hacía las reuniones en mi casa paterna, en María Auxiliadora, y que allí surgió el concepto de que Fernando no debería pelear por el nombre e identificar  su orquesta con el suyo. Los resultados se conocen.
FERNANDO Y ANTHONY, LOS DOS MAYIMBES
Luego, junto al fenecido publicista Ramoncito Díaz, redactamos la famosa carta publicada a página completa en el Listín Diario, donde el artista admitía estar en vicios, pedía perdón al público, y se hacía el propósito de convertirse en un hombre normal. 

Esa fue una estrategia que dio resultado en su momento, para bajar tensiones, y desarmar a los que procuraban descalificarlo por el tema de las drogas. El hecho de que se presentara en esa carta como una victima de la fama, la popularidad y del medio le granjeo mucha simpatía y aplacó la animadversión que en algunos estamentos policiales había en contra suya.

De igual manera todo lo que se hizo para conseguirle la visa a Estados Unidos, en la época en que estaba vedado, correspondió a una estrategia y a un plan friamente calculado.

Hasta en Merengala, cuando estrenamos la producción Confundido, con la colaboración de Emilio Angeles hicimos un video en Nueva York con la gente pidiendo al Mayimbe.

En cuanto al bachatero Anthony Santos, el solo hecho de sobredimensionar su figura es parte de un plan esgtratégico que le ha dado muy buenos resultados al artista.
Fíjense por ejemplo en la fiesta que Anthony tiene anunciada en el restaurant Neptuno de Boca Chica.

Los seis mil pesos de admisión por pareja no es nada. El dinero está en que el blue label que hay que consumir para que te den una mesa delantera a la tarima te vale 25 mil canoas, y  en las que están detrás del VIP hay que pedir un  etiqueta negra o un Chivas  que te cuesta 12 mil, que no es “paja de coco”.

El que quiera una mesa en el área del jacuzzi tiene que soltar 100 mil maracas, con una reservación de 10 mil pesos por adelantado.

Por lo general, todos eso es “armado” por la misma gente de Anthony Santos, que son unos diablos comercializando la figura del artista, y a dondequiera que llegan es “con una pala” a recoger, con la clara teoría de “ si quieres lo coges, o si no lo dejas”.  Y hay que ver como la gente se mata pagando un dineral para estar bien puesto en las actividades del señor Santos.

El sólo hecho de que para contratarlo  haya que hacer un vicrucis, una hora santa y una procesión (para no decir que hay que confesarse con el diablo) habla claro de que el artista con esos recursos inusuales rompe esquemas, establece parámetros y se hace más interesante a un público que le encanta el echavaineo y la comparonería.

No es a cualquiera que le llevan medio millón de pesos en efectivo en una funda a su casa como depósito para  el contrato “ no firmado” de un baile, y lo devuelve porque al artista no le da la gana de trabajar ese día.

Todas esas excentricidades les gustan a la gente y a los que organizan actividades,  y son las que contribuyen a crear el mito.

Que nadie me diga entonces que eso no responde a un plan de mercadeo de imagen desarrollado si se quiere por el mismo Anthony Santos, que así como lo ven sabe más de eso que cualquiera.

Hasta el encierro en su casa de Las Matas de Santacruz, en Montecristi, a donde tienen que viajar los que quieren contratarlo, y a veces no los recibe, es parte de su estrategia.
Dicho sea de paso, un “encierro” aparente, porque allí está al tanto y enterado de todo con su parábola y recursos informáticos. Por algo bien dice que “nadie puede con él.... ni el diablo!”.

Que nadie entonces, se chupe el dedo gordo del pie derecho creyendo en cuentos y en teorías erradas. El dedo gordo del pie derecho, hace tiempo que se casó con el dedo gordo del pie izquierdo.

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