
Aquí en merengala con frecuencia tratamos el tema de las mujeres que usan la televisión como un medio de mercadeo para promoverse, con el objetivo de conquistar hombres adinerados que las hacen sus amantes, a cambio de lo cual reciben apartamentos, vehículos de lujo y grandes sumas de dinero.
Es el caso de las denominadas megadivas que se convirtieron en verdaderas máquinas de hacer dinero, muchas de ellas con sus cuerpos llenos de implantes y cirugías estéticas.
Luego surgieron las denominadas "parrilleras", que se encargaron de los dueños de restaurantes de Nueva York, quienes con el fenómeno de los programas de la televisión que llegaron a la urbe por Supercanal, Telemicro y Dominican View también se interesaron por las mujeres dominicanas del medio.
Y estos si que no discriminan, pues tanto las prefieren blancas, negras, flacas, gordas y hasta casi abuelas...
Es un fenómeno digno de estudio el que se se está dando, con la avalancha de mujeres que andan a la caza de hombres ''que las pongan bien''.
ELLAS SON LAS CULPABLES...

Pero es bueno que se tenga claro que son las mismas megadivas y parrilleras las que les han dado cancha al tema, exhibiendo la manera como ahora viven y echándole "vaina" a los demás con sus lujosos apartamentos, carros de lujos y los negocios que les han puesto sus amantes.
Las revistas y las páginas de internet donde han aparecido en sus apartamentos y pent houses no nos dejan mentir.
Son ellas mismas las que han escandalizado con sus pleitos disputándose peloteros, empresarios, políticos, parrilleros y funcionarios del gobierno.
Algunas hasta han propiciado que se conozcan sus escándalos en un afan por intimidar a la competencia.
UNA ACTITUD HIPOCRITA
Pienso que es un acto de hipocresía el aparecer en los medios dándose golpes en el pecho y renegando de lo que han hecho en un evidente afan de burlarse de la intelige
ncia humana.Actúan como si dijeran, ''estoy haciendo esto, pero no lo digas''...
Ello en aras de una fementida "vida privada" en la que nadie puede incursionar, cuando sus pleitos, sus escándalos y rebatiñas son en la vía y en los lugares públicos.
A nadie pueden venir a chantajear con aquello de que "esa es su vida privada".
Privada de que? cuando son ellas mismas las que andan halándose las greñas y peleando por hombres adinerados, algunos de ellos hasta casados, a los cuales después de todo les encantan que las mujeres de la televisión se esén matando por ellos, que es otra parte del asunto que se debería tomar en cuenta.
UN CODIGO DE BARRA EN EL TRASERO
El tema viene a cuento porque algunas de las parrilleras han salido a los medios a defenderse por el hecho de que supuestamente las habríamos calificado de prostitutas en el segmento que hacemos en el programa Area 809 de Janeiro Matos en La Mega.
Y se han equivocado, porque es una palabra que no empleo en mi código de comunicación contra ninguna mujer.

Ni aún a las que han decidido ponerle un código de barra a su trasero las califico de prostitutas, porque entiendo que esta palabra en la mayoría de los casos solo se emplea para estigmatizar a las mujeres de la calle, mientras se le da el trato de gran dama a otras de la sociedad que son peores.
Si bien es cierto que las que están en pantalla son las que más escandalizan con su comportamiento, en modo alguno podemos ignorar que en otras áreas y actividades existen mujeres que asumen el mismo comportamiento, aunque de manera más discreta.
Es parte de la misma cultura de la familia, donde mamá y papá quieren que su hija se case con un hombre que ''la ponga bien''.
A las hijas de "papi y mami" la familia no le perdonaría nunca que se casen con un hombre ''jodido'' y que no sea de su entorno, porque eso solamente se ve en telenovelas.
Y si nos vamos a las hijas de los ''humildes padres de familia'', nos encontramos conque también están en la misma actitud , porque en la medida en que la muchacha de la casa se encuentre ''un hombre que la ponga bien'', papá Bigote y mamá Cuncuna también estarán ''bien'', en eso no debemos perdernos.
Lamentablemente es parte de la cultura del arribismo que aquí se practica desde el mismo seno familiar, que por general suele echar de lado los valores morales.
NO ME COBREN TRAGOS QUE NO ME HE BEBIDO
Como pueden ver el asunto es más complejo de lo que se pudiera pensar, y creo
Y no piensen que con ello pretendo ser indulgente, sino justo al ver el asunto como parte de un mal social, con implicaciones desde la misma familia.
El problema radica en los escandalos y la manera en que se ponen en evidencia, dando un mal ejemplo, con lo cual afectan y dañan la imagen de la mujer criolla en la televisión.
A nadie les importaría que tuvieran un vidifone entre las piernas si no fueran tan arrogantes, prepotentes, presumidas y escandalosas.
Pero lo que quiero es dejar claro que no le estoy poniendo apellido a las mujeres de comportamiento ligero.
Que durante mi intervención en el programa Area 809 donde se trató el tema no fue de mis labios de donde salió la expresión de que " en mi barrio a las mujeres así les llaman prostitutas".
Son muy responsable de lo que digo, pero no por ello debo andar pagando tragos que no me he bebido.



