
Antony Romeo Santos, el líder de Aventura, ya no quiere seguir identificándose de ese modo.
Sus estrategas le han alertado en el sentido de que no es conveniente el seguir con la similitud de nombre artístico que comparte con el también bachatero Antony Santos.
Por ello ahora prefiere que le denominen Romeo y no Antony.
Aunque un poco tardía la decisión es correcta, pues todo el que tenga aún sea una pizca de conocimiento de mercadeo sabe que el nombre es lo que le confiere identidad y singularidad a una marca.
Cocacola es la marca comercial de mayor valor en el mundo.
Miles de refrescos de cola hay en el mercado con diferentes nombres, pero sólo uno es Cocacola.
Y al decir esto creo ser consecuente y coherente con un criterio que he mantenido desde siempre.
En los años setenta, cuando se produjo la división de la orquesta de Los Hijos del Rey en la que Fernando Villalona y Raulín Rosendo eran las figuras principales, nos correspondió jugar un papel esencial en la situación que se había presentado.
Habían dos Hijos del Rey pues Fernando Villalona y Raulín se disputaban el nombre con el sociólogo Cholo Brenes que reclamaba los derechos como creador del grupo.
Las reuniones con el bando de Villalona se hacían en mi casa paterna en la calle “J” número 26 esquina “E” de María Auxiliadora, donde viví mi niñez y mi adolescencia.
El asunto estaba en los tribunales y hubo un fallo en el sentido de que el nombre de Los Hijos del Rey le correspondía a Brenes.
El fallo del tribunal provocó gran atribulación en Fernandito quien defendía con vehemencia que el nombre de Los Hijos del Rey le pertenecía.
Una noche de efervescencia, con la marquesina de la casa llena de músicos, le dije a Fernando que se olvidara del nombre de Los Hijos del Rey. Que esa discusión no tenía sentido y que debía identificar su orquesta con su nombre, porque él era el líder.
Por fortuna el Mayimbe se llevó de ese consejo.
Su nombre se convirtió en una marca que todavía se
mantiene, en tanto que Los Hijos del Rey desaparecieron.
El mismo consejo le dimos a Belkis Concepción cuando Wilfrido le quitó el nombre de Las Chicán que había creado para su orquesta Yaqui Núñez del Risco.
Belkis creció con su nombre, aunque con el tiempo se dejó agotar.
Y es que el nombre del líder es el que en definitiva se debe patentar en cualquier proyecto.
La orquesta de Wilfrido al inicio se llamaba Los Beduinos, luego Wilfrido Vargas y Los Beduinos.
Recuerdo como ahora cuando se presentaron al cubículo que ocupaba en la redacción de El Nacional para replantear lo del nombre.
Ya no querían que se hablara de Los Beduinos, sino de Wilfrido Vargas.
A Johnny Ventura se le identificaba como El Combo Show.
Lo de “combo” y lo de “show” se fue para el carajo y quedó solo Johnny Ventura como marca.
En sus inicios el grupo de Juan Luis era solo 4-40
Luego de la salida de Maridalia Hernández se mercadeó lo de Juan Luis Guerra y 4-40
Ahora el nombre que suena es el de Juan Luis Guerra y lo de 4-40 es una obsolecencia, como se puede verificar en el hecho de que Adalgisa, Roger y los demás ahora son cantantes que están detrás haciéndole coro a Juan Luis.
Como ven señores, el nombre del líder es lo que vale.
Un ejemplo palpable lo tenemos también en Héctor Acosta que se fue de Los Toros Band y demostró que no le hizo falta el nombre para proyectarse.
Lo hizo también Sergio Vargas después que salió del Equipo de Dioni . Eddy Herrera y Rubby Pérez cuando salieron de la orquesta de Wilfrido Vargas, por no citar a El Jeffrey que estuvo con Tomás Barrera, La Artillería y otros quinientos.
Pero volviendo al punto inicial, lo de Romeo hay que entenderlo...después de tantos éxitos, su asunto está enfocado a encontrar a otra Julieta.
Un Romeo y Julieta donde no haya de por medio el "suicidio colectivo" que quieren imponer los Escapuletos disqueros que están atentando contra Aventura.